La vida de Los Indios Pg 3-134
El autor comienza con una descripción de la
región, en especial de los valles de Tarija, y como s asentaron los primeros
“cristianos civilizadores”. El conjunto de valles de Tarija rico en vegetación
era un lugar propicio para la colonización, ya que se podían en sus tierras
cultivar sin mas esfuerzo maíz, uva y otros. El lugar era ademas de rico en
vegetales, rico en fósiles de “gigantescos animales”, y se los podría catalogar
ahora como fósiles de dinosaurios y mamíferos del pleistoceno.
El metodo que los franciscanos usaron para
la escritura, es una mezcla de recopilación histórica de escritos de los
primeros españoles pobladores (conquistadores, primeros hacendados, misioneros,
soldados), y algunos comentarios emitidos por lo indios de esas regiones.
El territorio tarijeño se encuentra en valles de los andes, antes de dar paso a
las planicies del chaco, es la frontera mas al oriente del antiguo icario.
Habitado por unas poblaciones Chichas era un lugar donde los “chiriguanos” —de
ahora en adelante preferiré llamarlos guaraníes— se batieron en pos de mantener
su libertad e independencia de el yugo que los quería someter. En primer lugar
el de los incas y luego el de los españoles. La poblaciones colones fundadas
están sometidos a la zozobra que los guaranis imponían, ya que si de un lado
tenían el respaldo de la corona, esta no los podía defender del los “valientes
indios flecheros”. El autor cuenta como se constituyo el pueblo de Villa de
San Bernardo de la Frontera, para que sea el puesto de avanzada, y así
poder recorrer desde el los fértiles valles, y ser piedra fundamental de la
colonización, ademas de brindar seguridad a las caravanas comerciales que se
transportaban del virreinato del Perú a el de La Plata, o viceversa.
En los escritos de los pobladores de la Villa
de San Bernardo de la Frontera, se nota que existía ganado, lo que indica
que no fueron los primeros españoles en habitarlo, sino que ya existían ya
varios intentos previos de colonizar la región. Pero estos intentos fueron
abandonados, gracias a que el gobierno no les apoyo. El Virrey Toledo les dio
apoyo para que no desfallezcan en su intento, y así intentar que se imponga la
cristiandad en la zona. Pero estos apoyos llegaron a sitio justo a tiempo, ya
que los guaraníes se opusieron a la presencia española y atacaron con un
“grueso ejercito” a la Villa de San Bernardo de la Frontera, pero el
Capitán Blas González Carmeño y si fiera defensa produjeron lo que se recordó
como La Matanza. Pero la eventual derrota de los guaraníes no convenció a ellos para dejar de
atormentar el poblado, y sembraron en el la intranquilidad y el miedo. No por
nada tardaron mas de tres siglos de guerra para someterlos. Esta empezó con los
incas y termino con los españoles y su eventual victoria.
Luego estas historia se refieren a como se
fundo el convento, a la memoria de San Francisco, y como este tuvo varios
problemas en asentare y construiré, no solo de los guaraníes, sino que de la falta de apoyo de
los propios españoles, y la falta de financiamiento pa hacerlo. El convento se
hizo, pero en escaso tiempo se noto que su iglesia y las celadas no eran lo
suficiente para que los padres y frailes hicieran “gracia de dios” gala. Por lo
tanto se hizo un gran esfuerzo apara que
se pudiera hacer una iglesia mayor, y un nuevo convento y tardo mas de doce
años en terminarse, pero se logro inaugurar con la mas “grande pompa” un cinco
de Julio de 1767. Ademas se hizo un Colegio para la educación en “la fe”.
Pronto esta nueva construcción fue el
centro de la vida religiosa cristiana de la región, y los párrocos y frailes
tenían no poco trabajo en “el pastoreo” del pueblo. Pero al final de el
capitulo sobre el convento franciscano, se menciona con gran timidez una
revolución que casi destruye los edificios clericales, pero el autor en tono de
esperanza indica que el Colegio quedo en pie como “faro de luz”, para que no se
apagar la luz de la cristiandad en esos lares.
El tercer capitulo habla de los Chiriguanos
(pueblo guaraní), y los llama vigilantes de la entrada al Gran Chaco. Se los
nombra como invasores del Paraguay, que invadió esas tierras, por no se sabe
cual razón. Ellos se auto nombran como Aba, que quiere decir hombre, y a
las mujeres se la llama Cuña, a los mozos Cunumi.
El autor los caracteriza como, altos, de
cabellos negros y lacios, muy pocos calvos, cabeza grande y solo se encanece en
la ultima vejez. De muy ancha cara, poca espaciosa frente, la nariz gruesa y la
boca grande y labios túmidos, un mentón redondo y barbilampiños. De tez
pardusca.
Los varones cortan en redondo su cabellera
en la frente, y el resto la dejan libre. En cambio las mujeres no lo cortan, a
no ser en ritos de iniciación de al madures sexual, y en caso de entierros. En
cuanto a el vestido usan los varones un taparrabos, y en caso de rituales o
actos de gala, usan un tiru que es una especie de cogulla.
Los guaraníes viven en zonas selváticas un
poca alejados de los valles, pero siempre tendiendo bajo zozobra a los
habitantes de esos valles. Estas zonas (las selva al entrar al chaco) son muy
difíciles para obtener el alimento debido a que los recursos se hallan muy
disperso. No hay grandes animales para cazar y no son suelos fértiles para
permitir una agricultura intensiva porque tienen una gran cantidad de arcilla.
Si los suelos quedan al descubierto se erosionada con mucha facilidad.
Utilizaban un sistema especial para cultivar que se llama roza y quema. Este
sistema consiste en cortar los árboles en una pequeña parcela de tierra y luego
se quema. Con ayuda de un palo hacía un agujero para plantar las semillas. La
ceniza fertilizaba el suelo. Es por ello que los franciscanos creen que es
fácil la siembra con este sistema. Los que no notaron ellos es que este sistema
está perfectamente adaptado a este tipo de vegetación. Si se usara el arado,
rápidamente la tierra quedaría inservible para la agricultura. Luego de usarla
debían buscar nuevas tierras para volver a cultivar por esta razón los grupos
no eran muy numerosos y se movían con cierta frecuencia. Y siempre en dirección
al río y con estrecho contacto con el.
Adornos en ellos son variados, y son en lo
principal, Los hombres usaban un taparrabos de algodón teñido por una cuña,
esta era una tela que envolvía la cintura y llegaba hasta las rodillas. En
algunos lugares un poco mas frío podían abrigarse con una capa corta de algodón
o de piel (el tiru). Las mujeres usaban el tipoy, que consistía
en una túnica de algodón sujeta sobre el hombro, y le caía hasta el medio de la
pierna. Algunas de esas piezas podían tener diseños pintados de guardas
geométricas. Los collares usados por las mujeres podían ser de semillas
coloridas, de huesos, de vértebras de pescado, de valvas de caracol o plumas.
Los anillos eran confeccionados con cáscaras de frutos de palmera. En los
varones era también muy habitual pintarse el cuerpo con rayas y puntos de
colores según la ocasión.
Los jefes era el Tubicha, que se adornaban
de capas de plumas de colores, tocados y brazaletes de plumas o piedrecitas de
colores. El Tubicha era descendiente de otro Tubicha, ya que el primer Tubicha
fue designado por Tumpa (Dios). En algunos casos ello completaban los adornos
collares realizados en algodón y plumas o semillas.
Las jóvenes próximos al matrimonio se
colocaban flores en el cabello.
Las mujeres eran muy hacendosas, pero en
especial se dedicaban a la fabricación de tugüi, que es un fermentado de
mais, usado muy frecuentemente en los Aretes (fiesta). Y estos se daban
en una lógica de reciprocidad.
Confeccionaban sus útiles para cocinar,
comer y tomar agua en arcilla. No trabajaron el metal pero eran buenos alfareros. Sus cerámicas eran algunas muy
grandes para guardar una bebida de maíz y algunas inclusive servían como urnas
funerarias para enterrar a los muertos. También en cerámica fabricaban sus
hornos.
Con corteza fabricaban unos recipientes de
diferente forma: cilíndricos, con tapa, etc. Se usaban para transportar las
cosechas desde el campo y para guardar adornos, ropa. Con sestearía se
confeccionaban cernidores para la harina de maíz o mandioca. De calabaza, su
cáscara seca, fabricaban platos, botellones. Sus cucharas, morteros para moler
el maíz para formar harina (para el tugüi), banquillos para sentarse y
platos los realizaban en madera.
Cazaban usando flechas puntiagudas, que se
lanzaban con gran certeza. También trampas, donde se atrapaban animales grandes
y pequeños. Las puntas de flecha para cazar aves eran mochas (puntiagudas y con
los bordes de esquinas sobresalientes). Pescaban, por que eran unos “golosos de
la carne” del pescado.
La división sexual del trabajo era de:
Los hombres se encargaban de:
~
confeccionar las armas para la
guerra y la caza.
~
Fabricar los objetos en madera
como bancos, platos, cucharas, canoas, instrumentos musicales.
~
Confeccionar sogas y objetos de
cuero y sus hornos para las pipas.
~
levantaban las casas.
~
cortaban los árboles para
preparar el terreno para cultivar.
~
cazaban, pesacaban,
recolectaban la miel y el yerba mate.
~
transportaban la leña.
~
cocinaban la carne.
Las mujeres eran las encargadas de:
~
hilar y tejer las prendas de algodón.
~
coser la ropa.
~
fabricar hamacas para dormir.
~
preparar todos los adornos.
~
cultivar la tierra.
~
recolectar frutos.
~
acarrear agua desde el río.
~
preparar los alimentos.
~
preparar la pintura.
~
cuidar a los niños.
Sus viviendas
eran en algunos casos sencillas. Las casas de las aldeas eran muy grandes,
tenían unos habitadas por familias extensas, donde siempre se tenia fuego en el
interior. El fogón era el lugar para conversar, reunirse y dormir a su
alrededor. Cada familia contaba con uno, y se buscaba la forma de mantenerlo en
la noche.
Sus muebles consistían en banquillos de
madera, hamacas para dormir, bancos para sentarse y platos (ajuar como el autor
lo llama) que se realizaban en madera.
Las casas se agrupaban en aldeas,
generalmente eran ocho, ordenadas alrededor de un plaza cuadrada donde ser
reunían para celebrar sus ceremonias y fiestas. A su vez cada una estaba
protegida con empalizadas y rodeadas de pozos con lanzas y palos afilados en su
interior.
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