miércoles, 8 de marzo de 2017

Resumen: Fransicanos y Ayoreode





La vida de Los Indios Pg 3-134
El autor comienza con una descripción de la región, en especial de los valles de Tarija, y como s asentaron los primeros “cristianos civilizadores”. El conjunto de valles de Tarija rico en vegetación era un lugar propicio para la colonización, ya que se podían en sus tierras cultivar sin mas esfuerzo maíz, uva y otros. El lugar era ademas de rico en vegetales, rico en fósiles de “gigantescos animales”, y se los podría catalogar ahora como fósiles de dinosaurios y mamíferos del pleistoceno.
El metodo que los franciscanos usaron para la escritura, es una mezcla de recopilación histórica de escritos de los primeros españoles pobladores (conquistadores, primeros hacendados, misioneros, soldados), y algunos comentarios emitidos por lo indios de esas regiones.
El territorio tarijeño se encuentra  en valles de los andes, antes de dar paso a las planicies del chaco, es la frontera mas al oriente del antiguo icario. Habitado por unas poblaciones Chichas era un lugar donde los “chiriguanos” —de ahora en adelante preferiré llamarlos guaraníes— se batieron en pos de mantener su libertad e independencia de el yugo que los quería someter. En primer lugar el de los incas y luego el de los españoles. La poblaciones colones fundadas están sometidos a la zozobra que los guaranis imponían, ya que si de un lado tenían el respaldo de la corona, esta no los podía defender del los “valientes indios flecheros”. El autor cuenta como se constituyo el pueblo de Villa de San Bernardo de la Frontera, para que sea el puesto de avanzada, y así poder recorrer desde el los fértiles valles, y ser piedra fundamental de la colonización, ademas de brindar seguridad a las caravanas comerciales que se transportaban del virreinato del Perú a el de La Plata, o viceversa.
En los escritos de los pobladores de la Villa de San Bernardo de la Frontera, se nota que existía ganado, lo que indica que no fueron los primeros españoles en habitarlo, sino que ya existían ya varios intentos previos de colonizar la región. Pero estos intentos fueron abandonados, gracias a que el gobierno no les apoyo. El Virrey Toledo les dio apoyo para que no desfallezcan en su intento, y así intentar que se imponga la cristiandad en la zona. Pero estos apoyos llegaron a sitio justo a tiempo, ya que los guaraníes se opusieron a la presencia española y atacaron con un “grueso ejercito” a la Villa de San Bernardo de la Frontera, pero el Capitán Blas González Carmeño y si fiera defensa produjeron lo que se recordó como La Matanza. Pero la eventual derrota de los  guaraníes no convenció a ellos para dejar de atormentar el poblado, y sembraron en el la intranquilidad y el miedo. No por nada tardaron mas de tres siglos de guerra para someterlos. Esta empezó con los incas y termino con los españoles y su eventual victoria.
Luego estas historia se refieren a como se fundo el convento, a la memoria de San Francisco, y como este tuvo varios problemas en asentare y construiré, no solo de los  guaraníes, sino que de la falta de apoyo de los propios españoles, y la falta de financiamiento pa hacerlo. El convento se hizo, pero en escaso tiempo se noto que su iglesia y las celadas no eran lo suficiente para que los padres y frailes hicieran “gracia de dios” gala. Por lo tanto  se hizo un gran esfuerzo apara que se pudiera hacer una iglesia mayor, y un nuevo convento y tardo mas de doce años en terminarse, pero se logro inaugurar con la mas “grande pompa” un cinco de Julio de 1767. Ademas se hizo un Colegio para la educación en “la fe”.
Pronto esta nueva construcción fue el centro de la vida religiosa cristiana de la región, y los párrocos y frailes tenían no poco trabajo en “el pastoreo” del pueblo. Pero al final de el capitulo sobre el convento franciscano, se menciona con gran timidez una revolución que casi destruye los edificios clericales, pero el autor en tono de esperanza indica que el Colegio quedo en pie como “faro de luz”, para que no se apagar la luz de la cristiandad en esos lares.
El tercer capitulo habla de los Chiriguanos (pueblo guaraní), y los llama vigilantes de la entrada al Gran Chaco. Se los nombra como invasores del Paraguay, que invadió esas tierras, por no se sabe cual razón. Ellos se auto nombran como Aba, que quiere decir hombre, y a las mujeres se la llama Cuña, a los mozos Cunumi.
El autor los caracteriza como, altos, de cabellos negros y lacios, muy pocos calvos, cabeza grande y solo se encanece en la ultima vejez. De muy ancha cara, poca espaciosa frente, la nariz gruesa y la boca grande y labios túmidos, un mentón redondo y barbilampiños. De tez pardusca.
Los varones cortan en redondo su cabellera en la frente, y el resto la dejan libre. En cambio las mujeres no lo cortan, a no ser en ritos de iniciación de al madures sexual, y en caso de entierros. En cuanto a el vestido usan los varones un taparrabos, y en caso de rituales o actos de gala, usan un tiru que es una especie de cogulla.
Los guaraníes viven en zonas selváticas un poca alejados de los valles, pero siempre tendiendo bajo zozobra a los habitantes de esos valles. Estas zonas (las selva al entrar al chaco) son muy difíciles para obtener el alimento debido a que los recursos se hallan muy disperso. No hay grandes animales para cazar y no son suelos fértiles para permitir una agricultura intensiva porque tienen una gran cantidad de arcilla. Si los suelos quedan al descubierto se erosionada con mucha facilidad. Utilizaban un sistema especial para cultivar que se llama roza y quema. Este sistema consiste en cortar los árboles en una pequeña parcela de tierra y luego se quema. Con ayuda de un palo hacía un agujero para plantar las semillas. La ceniza fertilizaba el suelo. Es por ello que los franciscanos creen que es fácil la siembra con este sistema. Los que no notaron ellos es que este sistema está perfectamente adaptado a este tipo de vegetación. Si se usara el arado, rápidamente la tierra quedaría inservible para la agricultura. Luego de usarla debían buscar nuevas tierras para volver a cultivar por esta razón los grupos no eran muy numerosos y se movían con cierta frecuencia. Y siempre en dirección al río y con estrecho contacto con el.
Adornos en ellos son variados, y son en lo principal, Los hombres usaban un taparrabos de algodón teñido por una cuña, esta era una tela que envolvía la cintura y llegaba hasta las rodillas. En algunos lugares un poco mas frío podían abrigarse con una capa corta de algodón o de piel (el tiru). Las mujeres usaban el tipoy, que consistía en una túnica de algodón sujeta sobre el hombro, y le caía hasta el medio de la pierna. Algunas de esas piezas podían tener diseños pintados de guardas geométricas. Los collares usados por las mujeres podían ser de semillas coloridas, de huesos, de vértebras de pescado, de valvas de caracol o plumas. Los anillos eran confeccionados con cáscaras de frutos de palmera. En los varones era también muy habitual pintarse el cuerpo con rayas y puntos de colores según la ocasión.
Los jefes era el Tubicha, que se adornaban de capas de plumas de colores, tocados y brazaletes de plumas o piedrecitas de colores. El Tubicha era descendiente de otro Tubicha, ya que el primer Tubicha fue designado por Tumpa (Dios). En algunos casos ello completaban los adornos collares realizados en algodón y plumas o semillas.
Las jóvenes próximos al matrimonio se colocaban flores en el cabello.
Las mujeres eran muy hacendosas, pero en especial se dedicaban a la fabricación de tugüi, que es un fermentado de mais, usado muy frecuentemente en los Aretes (fiesta). Y estos se daban en una lógica de reciprocidad.
Confeccionaban sus útiles para cocinar, comer y tomar agua en arcilla. No trabajaron el metal pero eran buenos  alfareros. Sus cerámicas eran algunas muy grandes para guardar una bebida de maíz y algunas inclusive servían como urnas funerarias para enterrar a los muertos. También en cerámica fabricaban sus hornos.
Con corteza fabricaban unos recipientes de diferente forma: cilíndricos, con tapa, etc. Se usaban para transportar las cosechas desde el campo y para guardar adornos, ropa. Con sestearía se confeccionaban cernidores para la harina de maíz o mandioca. De calabaza, su cáscara seca, fabricaban platos, botellones. Sus cucharas, morteros para moler el maíz para formar harina (para el tugüi), banquillos para sentarse y platos los realizaban en madera.
Cazaban usando flechas puntiagudas, que se lanzaban con gran certeza. También trampas, donde se atrapaban animales grandes y pequeños. Las puntas de flecha para cazar aves eran mochas (puntiagudas y con los bordes de esquinas sobresalientes). Pescaban, por que eran unos “golosos de la carne” del pescado.
La división sexual del trabajo era de:
Los hombres se encargaban de:
~                   confeccionar las armas para la guerra y la caza.
~                   Fabricar los objetos en madera como bancos, platos, cucharas, canoas, instrumentos musicales.
~                   Confeccionar sogas y objetos de cuero y sus hornos para las pipas.
~                   levantaban las casas.
~                   cortaban los árboles para preparar el terreno para cultivar.
~                   cazaban, pesacaban, recolectaban la miel y el yerba mate.
~                   transportaban la leña.
~                   cocinaban la carne.
Las mujeres eran las encargadas de:
~                   hilar y tejer las prendas de algodón.
~                   coser la ropa.
~                   fabricar hamacas para dormir.
~                   preparar todos los adornos.
~                   cultivar la tierra.
~                   recolectar frutos.
~                   acarrear agua desde el río.
~                   preparar los alimentos.
~                   preparar la pintura.
~                   cuidar a los niños.
Sus viviendas eran en algunos casos sencillas. Las casas de las aldeas eran muy grandes, tenían unos habitadas por familias extensas, donde siempre se tenia fuego en el interior. El fogón era el lugar para conversar, reunirse y dormir a su alrededor. Cada familia contaba con uno, y se buscaba la forma de mantenerlo en la noche.
Sus muebles consistían en banquillos de madera, hamacas para dormir, bancos para sentarse y platos (ajuar como el autor lo llama) que se realizaban en madera.
Las casas se agrupaban en aldeas, generalmente eran ocho, ordenadas alrededor de un plaza cuadrada donde ser reunían para celebrar sus ceremonias y fiestas. A su vez cada una estaba protegida con empalizadas y rodeadas de pozos con lanzas y palos afilados en su interior.

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