Dones y Cultura Aymara
Proyecto
de investigacion
OBJETIVOS
OBJETIVO GENERAL:
De que manera la distribución de dones, (tomando el concepto de
Mauss) influye en la conducta de la
sociedad aimará
OBJETIVOS ESPECÍFICOS
Describir la fiesta que se realiza en la vivienda el 1 de
noviembre
Determinar la influencia, en el comportamiento de los
individuos, que se da en la celebración de la fiesta de TODOS SANTOS
Analizar la conducta de la sociedad Aimará, al recordar a los
difuntos en el 1 y 2 de noviembre.
HIPÓTESIS
En
la fiesta de todos santos la distribución de dones, establece una relación
entre en “mundo” de los vivos y el “mundo” de los muertos.
MARCO TEÓRICO
I- Antecedentes
a- católicos
“El Teólogo Francisco
Ramírez, Sacerdote de la parroquia de la Inmaculada Concepción, indica que los
orígenes de la solemnidad de Todos Santos parten de la dedicación al culto
cristiano del Panteón de Roma, un templo en el que tanto griegos como romanos
consagraban a sus dioses y recordaban a sus muertos”.[1]
“Los cristianos entraron en esta sintonía -dice el teólogo-, al
vivir con una cultura tan cercana, también tuvieron tumbas y cementerios. Se
dijo que muchas veces los cristianos bajaban a celebrar la cena del Señor,
junto a sus difuntos para recordarlos. Tanto la celebración como el deseo de
venerar y celebrar a los difuntos es bastante antigua”.[2]
“El año 610, aproximadamente, se establece esta celebración en
conmemoración a la muerte de la Virgen María y a la de todos los mártires, que
sufrieron masacres y murieron en el anonimato, que a pesar de haber tributado
sus vidas por la humanidad, nadie los conoce. Por ellos y por su sacrificio se
les otorgó el denominativo de ‘santos’”[3]
“La Fijación del 1 de noviembre para celebrar esta fiesta se
produce en el siglo IX, extendiéndose por todo el Imperio franco-germánico bajo
el pontificado de Gregorio IV, (827-844)[4]”.
“En la época medieval, había un monasterio muy reconocido en
Europa, que fue una de las fuentes de la sabiduría religiosa, filosófica y
litúrgico que la iglesia tuvo. El monasterio del Santo Abad Oditón de Cluny,
percibió la piedad popular en forma muy personal y expresiva, mucha gente que
Iba allá rendía culto a sus difuntos[5]”.
“De forma interna, se estableció la regla de que todos los
monjes puedan tener un día determinado para el homenaje a los difuntos. Luego,
el monje Isidoro de Sevilla mandó en la ‘Regla de los Monjes’ que el día de
Pentecostés se celebre el Santo Sacrificio de los Fieles Difuntos[6]”.
“En 1915, el Papa Benedicto XV extendió este privilegio a toda
la iglesia, con el fin de tener una misa especial para los difuntos, siguiendo
las normas de 3 divisiones: una misa de víspera, una al mediodía y otra en la
noche. Es allá donde se ínsdtucíonalizó y se oficializó esta conmemoración que
luego se expandió por toda Europa. La Liturgia Romana fue introducida en el
siglo XIV[7]”.
“Se escogió el día 2 de noviembre como Día de los Fieles
Difuntos por la proximidad con la fiesta de Todos Santos. Este día es feriado,
está establecido internacionalmente por su intencionalidad de encuentro con los
seres queridos[8]”.
“De este modo, las dos fiestas que casi se juntan en el
calendario, el 1 y 2 de noviembre como Todos Santos y Día de los Difuntos
respectivamente, tienen un origen en el cristianismo antiguo[9]”.
“El Reverendo Francisco Ramírez, afirma que esta celebración, al
igual que todas, surgió del sentir del pueblo[...] La gente deseaba celebrar a
sus difuntos y tenerlos en un momento tan especial [...][10]”
h
la presencia de espíritus en la tierra.
Según el teólogo Francisco Ramírez, la creencia sobre de que los
espíritus llegan a la tierra en el Día de los Difuntos, puede explicar que las
“almas” se encuentran en el purgatorio, pues las penas se purgan en un lugar
intermedio entre la tierra y el cielo.
"Todo depende de
las interpretaciones que les demos. Nosotros tenemos que aceptar y asumir que
es una realidad y una manifestación muy propia de la gente y del pueblo. No
puedes avasallar una tradición simplemente por una inclinación teológico que
tengas frente a una manifestación que puede ser demasiado ficticia para uno[11]". 1a
a- aimarás
“En tiempos precolombinos el culto a los difuntos, en la cultura
aimará se denomina “Amaya Uruchawii”, y en quechua “Ayamarq'ay Killa”. Esta
ceremonia se iniciaba desde mediados de octubre (según el calendario
gregoriano), con las ferias jayu alanuqa, jak'u alanuqa y t'ikha alanuqa y al
finalizar el mes, ya mencionado, dan principio las diferentes ceremonias, una
de ellas es la jalipa que comienza el 1 de noviembre en la mañana, en donde las
personas mayores y niños visitan a los dolientes, Ellos les alcanzan un plato,
denominado jallpa[12],
mas tostado de maíz”[13].
“En la colonia A partir del medio día todos los deudos inician a
armar las tumbas, llamados así en el campo en los centros urbanos denominan
“alma misa”, tumbas. etc., el cual esta armado, con una serie de gradas, que
cada grada corresponde a un familiar, cercano del difunto como ser hijos
e hijas la primera grada de arriba corresponde al hijo (a) menor de esta manera
continúan los demás descendientes y la primera grada del piso corresponde al
hijo mayor, estas gradas están llenadas de figuras de pan, flores, dulces,
comidas, frutas, con preferencia todo lo que le gustaba al difunto”[14].
Las gradas indicadas están siempre cubiertas con tela de luto,
(tela negra) encima están las figuras de pan, donde se destacan las figuras:
del sol. La luna, llamas, escalera, una cruz (estas ultimas como influencia
cristiana) también agregan el caballo, rosquitas torseladas[15],
denominando Waska[16],,
agregan galletitas y bizcochuelo, etc., cada una de las figuras tiene su
simbología y su objetivo, así la llama, caballo, la soga, el costal es para
cargar todo lo que hicieron para esperar al difunto, porque en el se lo
transporta hasta su morada.
Entre los vegetales son las flores, que son comúnmente de color
rojas, blancas, y amarillas, como ser los cartuchos y retamas, caña de azúcar,
dicen que este le sirve al difunto, como báculo o bastón para su retorno, las
cebollas en flor, porque sus tallos convertidos en pequeñas cañahuecas dicen
que es para que se lleve refrescos y bebidas para el camino.
Mientras las frutas son: para su alimento todo el año también
colocan huevos duros, que tiene por objetivo para pagar sus deudas, morales con
dicha materia, que en el preciso momento se convierte en oro.
Además se encuentran en las “tumbas” comidas de preferencia del
difunto, colocan pollo, cerdos, conejos al horno, muy bien decorados con
verduras, también existen bebidas.
A partir de la entrada del sol (llegada del difunto) esperan en
esta jornada al difunto, para akullikar coca para el camino que atraviesa el
difunto en su trayecto, pero siempre existe un momento en que se siente algún
ruido, se apaga la vela, llega alguna mosca, mariposa nocturna u ocurre algo
extraño, a eso atribuyen diciendo que llego el difunto. Desde este momento, le
dan buena llegada a su difunto, comienzan a convivir con el alma que esperan
¿cómo se destaca su presencia? Es cuando se acuerdan de sus hechos buenas y
malas, comienzan a contar todos los concurrentes en toda la noche. destacando siempre
lo más sobresaliente y los ancianos y los mayores agregan que su padre, su
abuelo del difunto se caracterizaban también con esa conducta, compartiendo en
su vida real, de esta manera llegamos a conocer toda la historia de la familia
y el ayllu, a esto se denomina la historia oral de generación a generación, a
esto dicen que es la convivencia de los difuntos con los deudos antes tenla
siempre este objetivo, en esta fecha de Arnaya Uruchawl (día del dífunto).
Toda la noche amanecen sin dormir, solo es historia tras
historia del ayllu y la familia, a la ryiañana del día 2 de noviembre,
acostumbran servirse el plato de qalapari que consiste en una mazamorra de
harina de maíz cocida que primeramente llegan a diluir en agua, hacen hervir un
poco., luego agregan piedra candente, (rojo vivo) en cada plato que esta
servido, la comida queda con un sabor especial al cual condimentan con perejil,
llajwa, y carne picada, partir de las 9 de la mañana, se trasladan al
cementerio para realizar su visita al cementerio donde se encuentra enterrado
el difunto, para despedirse hacen orar con todos los que visitan en el
cementerio, retribuyendo la oración con figuritas de pan, bizcochuelo,
galletas, rosquitas, bebidas, frutas, Dulces, panales y comidas, etc., después
del medio día vuelven a sus casas akullikan y chillan para la despedida y un
buen retorno del difunto, que posteriormente inician a bailar. subir a 1a
h
la muerte
La
muerte para los aimaras era sencillamente el pasaje de esta vida a la otra vida
“espiritual”. En la muerte se da la
separación del cuerpo y del “alma” o “ajallu”. Por eso se dice que cuando uno
fallecía, seguían latentes las necesidades y atributos del ser vivo: como ser;
sed, hambre, calor, frío. De ahí porque para el jatunruna[17]
era de primordial importancia la conservación del cadáver.
Como vida y muerte no se separan, la raíz andina dice que estas dos van ligadas entre si entoces la
muerte esta presente en la vida de cada individuo
.
b- sobre la presencia de
espíritus, desde la visión andina
Según los tres niveles ( Alaxpacha, Ak’apacha, Mank’apacha) se
esta esperando que venga el Jach'a Ajayu o Ajayu Mayor (espíritu mayor), porque
los demás se pierden cuando la persona muere (el Jisck'a, el Sullk'a, ajayus
pequeños). Hay diversos significados que dicen de su presencia, hasta la
presencia de una mosca en el plato de comida es una señal de la llegada del
espíritu. Se dice que el difunto llega al mediodía del 1 de Noviembre y también se va también a esa hora del día
siguiente.
“Consecuentemente, para que no padeciera hambre ni sed colocaban
adyacentes al muerto, vasijas de alimentos y bebidas, cosas que se le
continuaban llevando cada cierto tiempo, en fechas conocidas, tal hecho
explicaba la necesidad de dejar hijos y descendientes para asegurar el
abastecimiento permanente al fallecido. Tanta era su obsesión que, para evitar
que en alguna vez del futuro el cuerpo muerto quedara, por alguna razón, sin
descendientes y, por lo tanto, abandonado, que colocaban a todos los cadáveres
en una sola tumba común (machay), para que allí recibieran culto y cuidado la
totalidad de extintos por la integridad viviente del ayllu, quienes, por
respeto y tradición, les llevaban coca y les mudaban de vestimenta. Era un
desvelo el que sus cadáveres no desaparecieran, porque su conservación
significaba seguir viviendo. Fue, pues, la idea de la supervivencia después de
la muerte lo que condujo a la preservación de los yertos despojos. Entre los
jatunrunas, el muerto era envuelto con telas, dejándole el rostro libre; pero entre
los sapaincas se les colocaba una máscara de oro delgado, que de seguro
reproduciría los rasgos fisonómicos del difunto[18]”.
“Con respecto a la
momificación de un INKA, el resguardo de su momia en sus aposentos
solariegas, rodeada de esposas y yanas[19]
vivos, afianzaba su continuidad. Para el runa andino no había nada más
angustioso que la desaparición de los cuerpos de sus antepasados, o pensar que
el suyo propio iba a correr ese luctuosísimo destino. Constituía la peor
desgracia que podía sucederle a alguien. Por eso Atahualpa prefirió y soportó
el bautismo, bajo la condición del cambio de pena, de la hoguera por la de
garrote. ya que le iba a permitir la persistencia prolongada de sus
restos mortales[20]”.
“Es así como los cadáveres recibían cuidados especiales. Se los
disponía en tal forma para que se secara y pudieran conservarse centenares de
años. En la sierra. como se ha visto, los pobladores de habla quechua por lo
común no acostumbraban enterrarlos en el subsuelo. Previamente de arropados y
acondicionados en posición fetal. Sentábanlos con los codos entre las rodillas.
y las manos sujetando el mentón; postura en la que se los colocaba en las
cuevas naturales o artificiales llamadas machais, ubicadas en cañones y
herramientas, comidas, bebidas. Quedaban, pues, prácticamente al aire libre, a
la vista de todos. Hasta allí acudían sus parientes colaterales y directos
llevándoles y dejándoles mates de alimentos, derramando chicha y poniendo hojas
de coca en las bocas de las momias. También a sacrificarles cuyes y llamas. En
la Costa, en cambio, sepultábamos bajo tierra y arena en posición de cubito
dorsal o fetal, pero dispuestos en tal forma que la cámara funeraria, holgada,
no aplastara al muerto, para evitar que padeciera con el peso de tanto material
encima. Y por fin, se acondicionaba un tubo de caña para con la superficie
exterior pueda verterle chicha ritual en las fechas que tenían acostumbradas”[21].
“Los pueblos aimará hablantes conservaban a sus muertos ilustres
sobre el suelo, alrededor de los cuales construían unos mausoleos de piedra y/o
tierra dura que recibían la denominación de Chuipas y pucullos. En el ámbito
Chachapuya, a los nobles se les inhumaba pintorescas urnas funerarias hechas de
arcilla pero con apariencia de cuerpos humanos, incluyendo una cabeza. Urnas a
las que instalában las en altas cuevas u oquedades, cuyas vías de acceso las
destruían totalmente, para eludir su profanación, enterrar a un noble bajo el
suelo. ente las chachas, era signo de vilipendio”[22].
“Y mientras en la sierra se arreglaba a los cadáveres
acomodándolos en posición fetal, en la costa también se los acondicionaba en
posición de cubito dorsal. El muerto costeño era enterrado conservando con los
mismos gestos con que había fallecido. Por lo demás, las tumbas constituían
lugares sagrados; y las momias de los antepasados seres sacralizados, acudiendo
a ellas par solicitarles buenas cosechas y aguas, o la detención de
éstas cuando se excedían”[23].
h
cultos
“Como se advierte, existían dos categorías principales de culto:
el divino y funerario. El último en lo que toca a los difuntos implicaba
cuidarlos y conservarlos, visitarlos por lo menos una vez al año para
cambiarles de vestimenta y sacarlos para llevarlos cargados, en las espaldas o
sobre una parihuela, procesionalmente rumbo a la comunidad para danzar con el
cadáver. Pensaban que aquel rito contribuía a dar bienestar y eternidad al
ayllu. He ahí por que guardaban con gran respeto a los muertos y por qué tenían
la obligación de no olvidarlos. Un encargado hacía recordar las fechas y el
compromiso de llevarles alimentos y bebida: un deber ineludible de los hijos,
ulteriormente por los hijos de éstos y así sucesivamente, una cadena sin fin,
eterna”[24].
“El esmero y precaución que ponían en los cadáveres y la
frecuencia con que llegaban sus descendientes hacia ellos portándoles potajes,
chicha y coca es prueba de que creían en la vida sobrenatural. Se imaginaban
que los muertos seguían sintiendo casi todos los problemas y necesidades que
los seres vivos, incluso hambre y sed. Y además, daban por hecho de que sus
"espíritus" o camascas, por ser tan numerosísimas las defunciones a
lo largo de la vida y trayectoria de los ayllus y etnias, ya no tenían como
caber en el mundo de los muertos, por falta de tierras y de viviendas para
todos. Suponían también que los camascas se agrupaban en ayllus, igual que los
jatunrunas vivos, porque estaban seguros de que sus descendientes y su ayllu
cuidarían de su cadáver momificado, o simplemente disecado, llevándole comidas,
bebidas y ropajes durante todos los años del futuro. En dicho aspecto lo único
que les acongojaba era que pudieran ser quemado o pulverizados, por que eso si
significaba su desaparición total.
No tenían la menor idea del paraíso celestial, tampoco del
infierno y peor del purgatorio ni de la existencia de diablos al estilo de las
religiones del Viejo Mundo. Tampoco pensaban en la resurrección de los muertos.
Sin embargo, creían en otras cosas: que el camaquem o fuerza vital muere o
desaparece cuando al cuerpo vivo o al cadáver se lo quemaba o desintegraba. La
etnia Huaro, al sur del Cusco, concebía la reencarnación o trasmigración del
camaquem de un sujeto que acababa de morir a otro que recién nacía”[25].
“En el sur de Cuzco, una vez fallecido, al cuerpo yerto se le
bañaba para purificarlo. Luego se le sobaba con sebo y maíz blanco molido,
mullu y otros ingredientes. Acto seguido, se le vestía. Los parientes lloraban
y después lo llevaban al machay (cueva) para colocarlo junto a otros difuntos
del ayllu. El camaquem no se retiraba del lado de los restos mortales sino
cinco días más tarde de finado; fecha en al que los parientes iban al río o
arroyo más próximo a la vez limpios, se los guardaba para seguir vistiendo a la
momia, procedían así por estar convencidos de que ulteriormente de exhalar el
último suspiro, esa fuerza vital de su proponer seguía con vida, y creían
igualmente que en el cadáver”[26].
“En la sierra, el espacio o recinto de los camascas
estaba aquí mismo, en la caypacha; unos paraban en campos floridos y otros en
cumbres nevadas, a los cuales, para llegar los citados camascas tenían que
caminar por trochas y puentes llenos de dificultades y obstáculos.
Precisábamos, por ejemplo atravesar por escaleras de cuerda o palos. Dicha vía,
además, era oscura, pudiendo vencérsela sólo gracias a un perro guía, de
preferencia negro, animalito que tenia y tiene la facultad de ver a los
camascas en la noche. Como resultado de tal creencia mataban por lo menos un
perro durante los funerales. Los que tenían ganado sacrificaban una llama, para
que el ‘alma’ de citad, cuadrúpedo ayudara a transportarla carga del muerto”[27].
“En la costa, por su lado, estaban persuadidos que las almas
iban a descansar en las islas ubicadas frente a sus playas, en la mamacocha o
mar”[28].
“En el Chinchaysuyo estaban seguros de que las “Almas” se
alejaban de los cadáveres a los cinco días del fallecimiento. Y después, una
vez por año, en el mes que conmemoraban a sus difuntos (noviembre), visitaban
las casas e sus parientes vivos tomando la forma de moscones que, durante el
vuelo, emitían un suave y característico zumbido. El hecho explica por que no
mataban a los referidos animalillos”[29].
“Si el culto a los ancestros determinó la conservación del
cadáver, lógicamente que su preservación generó la técnica de la momificación.
A veces extraían las vísceras y el cerebro. Lo restante les resultaba fácil
merced a las condiciones ecológicas de la sierra y costa, en la primera por el
gélido frío de las mesetas, y en la segunda por la sequedad de los arenales salitrosos.
Las vísceras acostumbraban enterrarlas en los sitios donde habían nacido, de
preferencia en el punto donde sus madres los arrojaron al mundo en el día del
parto”[30].
II-
Todos santos en la cosmovisión
aimará. los rituales.
Para explicar su perspectiva, costumbres y tradiciones
religiosas de esta celebración, es imprescindible, para los aimaras, comenzar
hablando de sus dioses y el enfoque de su cultura en el marco de la
religiosidad andina.
deidades aimaras
“Para los aimaras, el mundo está controlado desde afuera, por
fuerzas sobrenaturales, las deidades del bien y del mal tienen que ver mucho
con la gente; sobre todo en lo que toca a la vida humana, en todos los aspectos
y en todos los niveles. las deidades del Acapacha tiene una relación directa
con los hombres, más que el dios Auqui de Alaxpacha, como también las deidades
del mal de Manqhapacha”[31].
“Los Achachila, Pachamama y todos los demás espíritus tutelares,
son los que controlan directamente la vida, interrelaciones, personales,
actividades y demás. El control que ejercen sobre el comportamiento humano es
con el fin de corregir mediante enfermedades infringidas a los Individuos o a
las comunidades mediante fuerzas adversas a la naturaleza”[32].
“Demandan de los hombres cumplir con sus obligaciones. El
primero es cumplir con los ritos de agradecimiento por los beneficios de la
vida; además acordarse del los antepasados (difuntos) y en un día especial del
año, el Día de los Difuntos, rezar por su salvación eterna y esperar su
llegada”[33].
“Como el aimará enfoca su realidad desde el punto de vista
religioso, los agentes catalizadores también tendrán carácter religioso. Por
estas razones muchos especialistas aimaras aún en el campo de cambios sociales
siempre actuarán con un carácter religioso”[34].
“Los rituales que involucran a los difuntos, ocupan una gran
cantidad de días y noches al año y son de gran Intensidad social. También en
los ambientes urbanos. Pero en las zonas aimaras, si el difunto ha colaborado,
realizado cargos, Intercambio de servicio en la comunidad, ella llora y
participa activamente en la serie de rituales. Estos significan que la
existencia humana aimará es primordialmente comunitaria”[35].
Importancia de los
difuntos
En los lugares más alejados y recónditos no se acepta la
religión cristiana y aún se practica la religión ancestral.
“Cuando una mujer da a luz a un niño muerto o este muere al
nacer, es llevado al cerro Pachjiri, (el que hace explotar) allí existe un
lugar destinado específicamente para los niños de corta edad que mueren; allá
se los entierra o quema, según lo que disponga su madre y el Yatiri que la
acompaña. Los que no pueden ir al Pachjiri, también van donde el sacerdote para
que los bendiga y entierre. Los niños que mueren después de ser bautizados son
enterrados en los alrededores de la casa, con la convicción de que protegerán
la casa y la cuidarán de malos espíritus, ya que se los considera ángeles”[36].
“Existen los Ch'amani (dueño de la oscuridad) que son
especialistas religiosos ambivalentes. Algunos ven en él una persona que de
modo particular practica la magia negra, causando desgracias, infortunios,
enfermedades y hasta la muerte. Otros lo consideran también capaz de hacer
bien, atrayendo la fortuna y curando enfermos¡ Su poder consiste de modo muy
especial en comunicarse con los distintos espíritus, tanto malignos como
benévolos. Por su contacto intenso con ellos puede esclarecer muchas cosas
ocultas. Actúa solamente en la oscuridad, por eso el nombre”[37].
los espíritus en el
mundo aimará
“ ‘Al morir, nos convertimos en tierra, en Pachamama, pero
mientras vivimos nuestro cuerpo tiene espíritu, hay un espíritu grande, mediano
y pequeño; el pequeño también se llama coraje, comenta Rufino P'axi. Cuando el
hombre pierde un espíritu grande, cae y muere al momento. Cuando pierde el
espíritu pequeño, solo hay que llamarte de la siguiente manera: . espíritu,
ánimo, coraje, vengan, vengan[...]’, entonces regresan al cuerpo”[38].
“Cuando por una caída se pierde el espíritu, es una ofrenda. A
veces los rayos o el agua pueden tomar el espíritu y para rescatarlo se realiza
otro tipo de ritual. En otros casos son los animales los que quitan el ánimo y
para devolverlo al cuerpo, se le quita un poco de pelo. Lastimándolo pero solo
un poco”[39].
“Las almas que andan en las noches y no dejan descansar son las
almas que vagan aún cuando la persona está viva y sólo falta uno o dos meses
para que muera, se las llama almas flojas. El alma es el espíritu de los
hombres que están próximos a morir”[40].
h
el ajayu
“Espíritu, alma. Es el principal de los espíritus que tiene el
hombre. Está relacionado con la conciencia, con el razonamiento y también con
la fuerza vital. Se diversifica en distintos espíritus que vitabilizan las
distintas partes del cuerpo humano. El más importante, llamado lach'a Ajayu, está
en la cabeza; los otros, Jisck'a ajayu, se encuentran en las otras partes del
cuerpo, en especial en los miembros. Juntos son como nervios que se comunican”[41].
“El ajayu puede salir del cuerpo, particularmente durante el
sueño, pero también a causa de sustos. El ajayu de un difunto puede regresar a
su casa y puede anunciar la muerte de otro miembro de su familia”[42].
festividad y tradición
Es costumbre recordar, a partir del mediodía del 1 de noviembre
hasta el mediodía del 2, la festividad de Todos Santos y del Día de los
Difuntos. Un día especial, dedicado a compartir con el alma de familiares que
murieron. Algo que transita en el mundo de lo sobrenatural, de la fe, de lo
esotérico y por tanto, difícil de creer y entender. Pero allí está, celebrado y
respetado por mucha gente.
Cuentan que se empieza con un juego con piedras redondas y que
según una vieja costumbre andina, se invita a todos los familiares y amigos a
participar de ese juego; que se visita alguna casa y que allí todos comen algún
plato tradicional. Hay muchos, pero generalmente se impone aquel que fuera del
gusto del alma homenajeada. Tras el almuerzo se empieza con el armado de una
supuesta tumba, también conocida como altar o mesa. En ella se colocan una
serie de símbolos hechos de pan y en esa simbología es fácil encontrar un sol,
una luna, la cruz, una escalera, etc. También se utilizan flores, frutos en
flor, cañas, juguetes, escaleras o voladores sujetados a hilos (por donde las
almas desciendan y asciendan al mundo de los vivos). No hay elemento sin
significado, no se utiliza nada que no sirva para explicar el camino al mundo
del más allá, aquel que está en el espacio.
Según la tradición, en días previos a la fiesta, los mercados de
las ciudades y del campo ofrecen ferias, en aimará se dice jacha ala althapi.
En esas ferias hay abundancia de harina blanca y amarilla, de masitas y panes
con figuras antropomorfas (las cuales representan al difunto) y zoomorfas (son
la llama y al caballo) junto a suspiros, alimento preparado en base a huevos de
gallina y con todo ello, el tucuru, que es la parte floral de los arreglos.
“Las almas permanecen el mundo de los vivos por 24 horas, por que este día se
le esta permitido estar con sus familiares, ellas deben ser homenajeadas para saber si se sienten cómodas hay una herramienta ideada por la tradición:
la vela encendida. Si el cebo comienza a chorrear es una mala señal, se dice
que el alma está triste. En cambio si arde normalmente, el alma esta alegre y contagia
su bienestar a sus deudos. A las doce horas del día 2 de Noviembre, se apagan
las velas para no retrasar su retorno al más allá, ya que, dicen, las puertas
se cierran a esa hora”[43].
Todos Santos es una fiesta importante es la recordación de
difuntos, tanto a nivel familiar como a nivel de las autoridades originarias y
del pueblo en general. El difunto tiene derecho a reunirse con su familia
durante los primeros tres años. El primer año es el que concita la mayor
atención porque el difunto es nuevo. "Todavía no está acostumbrado en el
otro mundo, parte de su comida y de su trabajo siguen en este mundo: su ganado
y su ch'ia (parcela) de quinua y de cañawa. El finado todavia esta en
esta tierra, por eso hay que amarle y darle su Comida"[44].
Faltando dos semanas para el primero de noviembre, se pone sobre
una mesa flomis o visrus[45]
, pitos de cañawa o de quinua y otras comidas “
Las personas que asisten a rezar son bien atendidas y agradecidas
con comida, con tant'awawa (ofrendas o panes con figura humana), con
cebellinas y con algo para beber.
Existe la creencia de que las almas se manifiestan en las
“tumbas” preparadas en la vivienda, el primero de noviembre, apartir del medio
día, en forma de algún animal, generalmente moscas, polillas, que al posarse
en alguna de las bebidas y comidas se alimentan. No se debe matar a estos
insectos, que podrían ser las almas de los abuelos, de la madre o de los hijos
difuntos ya que el castigo no tardaría en venir.
Al día siguiente, en fecha dos de noviembre, desde las siete de
la madrugada se visita el cementerio, y en el se realiza un rito similar en un
diferente contexto. Encima de la tumba[46]
se coloca un mantel blanco, donde se colocan tant'awawa, refrescos, pitos,
pbisara, cebollina, dulces, etc. Durante la mañana permiten que la gente
se aproxime a rezar y finalmente solicitan a alguna persona para que levante la
tumba, acto que se realiza con varios rezos. Todas las cosas que se colocan en
la “tumba del cementerio”, son las que han sombrado, en el armado de la “tumba”
de la vivienda. Al finalizar la mañana de ese día, se retiran a sus hogares.
El segundo año, se prepara como el año anterior. “Al difunto hay
que pedirle con rezos que deje la herencia porque él pertenece al cielo. Su
ganado y su chacra pasa a la familia”. En las tumbas de los difuntos del
segundo año aún se dejan encendidas un par de velas.
El tercer año es el despacho, también dicen despedida,
"para que le vaya bien y esté feliz en su casa en el otro mundo". En
las "mesas" o 'tumbas' ya no se prenden velas.
El dos de noviembre, cuando se visita el cementerio, muchos de
los que despachan a sus difuntos van ebrios y llevan música bailable en sus
grabadoras. Es símbolo de prestigio familiar y de próspera posición económica,
contratar a un músico que ejecuta un instrumento metálico en una banda de
música, para que haga escuchar alguna melodía fúnebre frente al nicho donde
esta enterrado el difunto. “Antes no se hacía mucho ruido. Claro que había
música, pero era después de visitar el cementerio que los familiares que
despachan al alma pedían a sus amigos tocar sus tarkas, para ir a visitar a
otros que también armaran sus ‘tumbas’. Nos
ponemos alegres por los bienes heredades, ganado vivienda y la chacra.
El también en el otro mundo ya tiene su vivienda y es feliz[47]”.
I- La mesa de Todos
Santos
También llamadas “tumbas”, desde el punto de vista andino, son
parte de los rituales que representan la espera del “alma” de los difuntos y
tienen elementos muy particulares en la zona andina de Bolivia. Específicamente
la cultura aimará
Estas tradiciones se dan con mayor fuerza en el área rural del
país, pero en la ciudad la situación no es muy diferente. Para el análisis
etnográfico se tomo en cuenta el área rural del departamento de La Paz y las
ciudades de La Paz y el Alto.
En las comunidades campesinas, existen rezos especiales para
cada generación o sexo de los difuntos. Algunos optan por convertir los rezos
en cantos, llamados también “Phulura”. Uno de los más conocidos, cantado en
lengua aimará, es el siguiente:
“Phulur, phulura,
Taik'am ak'a apanucuwaita
Auk'im apanucuwaita
Phuluray angela
Gloria y angela
Aurur, aurura
Aurur, aurura
Alaxpacharu sarjtha
Taik'am ak'a apanucuwaita
Awklim apanucuwaita
Phuluray angila
Gloria y angila
Aurur, aurura
Aurur, aurura
La traducción al castellano, es la siguiente:
‘ [...] te has ido,
te has escapado,
has dejado a tu madre llorando,
pero ahora estás en la gloria del Señor [...]’
La frase pronunciada al final del rezo es: ‘Que se reciba la
oración’ y seguidamente, quien rezó recibe su paga en masas, frutas y platos de
comida[48]”
A.
Armado de la “mesa”
La tradición es hacer una mesa para que llegue el difunto. A
esto existen diferentes tradiciones para recibir el “alma” del difunto. Algunos
lo reciben hasta el tercer año y otros hasta el séptimo, esto se determina por
las costumbres de las familias y las regiones.
Esta tradición se realiza durante los primeros tres años del
fallecimiento del individuo. El tercer año, la costumbre es “despedir” el alma
del difunto con una gran fiesta, (incluso con mariachis), donde se incluye el
baile, la bebida y la cominda. En otros lugares[49]
un día de campo en familia luego de distribuir los alimentos en el cementerio.
Todo en un ambiente de alborozo y fraternidad.
Un hecho Importante es que la mesa de Todos Santos, tradicionalmente
se arma en tres niveles:
“Alaxpacha: cielo
Ak'apacha: tierra
Mank'apacha: infierno[50]”
Por lo tanto la distribución de la mesa se hará respetando estas
formas. Que se trasmiten por medio de su historia oral. Sin embargo, cada nivel
se interpreta en un sentido particular, enmarcados en las definiciones
generalizadas ya expuestas. Añadiendo a cada nivel los gustos del difunto en
comidas[51],
frutas[52],
y bebidas[53],
según el manejo de pisos ecológicos.
La presencia de frutas, aún en la zona andina, demuestra una
lectura histórica que implícita, que implica la presencia del comercio, o una
redistribución de la producción. Se observa el uso vertical de los pisos
ecológicos, “El modelo de archipiélago sugerido por Murra (1972) para los cosos
etnohistóricos, es un patros comun en las zonas muy altas [...][54]”
“Por
cada piso hay diferentes elementos. La semilla de cebolla, según sus creencias,
sirve para alimento o siembra de quien parte. ‘La muerte para nosotros no está
separada de la vida, por eso la esperamos, en determinado momento la persona
baja y se hace presente. Se cree que siempre está con nosotros pero en este
particular día va a bajar o va a subir, según la percepción’[55]”
Sin embargo, la presencia de símbolos como la escalera para
subir al cielo, o las alas si el difunto es un niños, demuestran que las
creencias y expresiones religiosas populares están combinadas con las creencias
cristianas.
El nivel generacional se demuestran mediante las t'ant'a wawas,
que son representaciones de la persona fallecida y estos se observan en el tipo
de caretas que tiene la t'ant'a wawa, lo mismo que en la relación de género.
Todos estas diferencian la forma de armado en la "mesas".
Los símbolos que se colocan en las "mesas" son los
elementos culturales[56].
El uso de estos elementos nos diferencia de la cultura occidental. Esta
identidad aimará se mantiene a pesar de los procesos de transculturacion, no
solo en lo ritual, sino con todo representación cultural. El rito es un medio
que equilibra la cultura y su entorno ecológico[57].
En el se ve el cambio cultural en los aspectos económico, ecológicos,
tecnológico[58].
Todo esto se ve representado en la “mesa” ritual.
Existen formas de colocar las "mesas" en los actos
rituales. La relación de los tres niveles está de acuerdo con los pisos
ecológicos, aunque existe una cruz en el ultimo nivel, que señala la presencia
del cristianismo.
III- el significado de los elemtos de la “mesa o tumba” de todos santos
Las
t'ant'a wawas
Son panes, hechos de harina en forma de niño, si murió un niño, y, si murió un
adulto, en forma de adulto, La sabiduría de la gente ha dado a cada símbolo un
significado, que tiene relación con la vida o la naturaleza. Las expresiones
culturales de la muerte tienen muchos significados.
En
esta celebración se elaboran tanta wawas adornadas de acuerdo a la
actividad que más le gustaba al difunto. Ej.: Si era un buen futbolista, el pan
tiene la figura de un futbolista, incluso con los colores de su equipo.
Las
ofrendas relacionadas con la tumba tienen los siguientes significados:
Las
t'ant'a wawas
Llamados
también urpis. Las t'ant'a wawas se elaboran de masa de pan, cuando se trata de
pan de cebada, se llaman tulu-tulu, son acompañantes simbolicos del
alma en su camino de retorno. En el caso de que sean mayores los o el difunto,
ayudan al alma a descender desde el cielo. Se presenta según genero, en el caso
de la mujer agarrando flores y el varón como un soldado encuadrado. Si el
difunto es un niños la t'ant'a wawas tiene forma de angelito.
El
biscochuelo
Tiene
forma de un ataúd. Es un símbolo para las almas sin distinción de edad o genero
El
tucuru
El
tucuru (tallo)
de cebolla, para almas de individuos mayores, sirve para almacenar y
transportar agua para calmar la sed del alma en su recorrido.
La
escalera
Es
como un camino que permite al alma bajar y luego subir al cielo. Por la
escalera de pan que adorna la mesa, el alma desciende el 1 de noviembre al
altar, a las doce del medio día, y luego asciende el 2 de noviembre al medio
día, después de haber comido, bebido y bailado. Para almas menores se hacen
escaleras dulces, estas sirven a los angelitos para bajar y subir al cielo.
La
cruz
En
la cruz, el difunto carga sus pecados. Esta representa al Jesús judeocristiano,
quien resucitó de la muerte; en analogía el alma resucitará. También sirve como
protestación contra los malos espíritus, todo esto viene de la influencia occidental.
El
sol y la luna
El
sol acompaña al alma durante el día, iluminando su camino. La luna le ilumina
en la noche. El sol da fuerza para el trabajo durante el día y la luna cuida
durante el descanso de la noche. El sol representa lo masculino y el tiempo de
calor, situado en el lado derecho, mientras que la luna se refiere alo femenino
y al tiempo de frío, colocado en el lado izquierdo
El
caballito y la llama
El
caballito y la llama, echos de masa de pan, le ayudan a llevar al alma sus
cosas. En el t'ant'a kawallu[59]
se cargan de todos los bienes del difunto. “[...]. Antes se mataba a una
llama para que le ayude al alma a cargar sus cositas que se ha recogido de las
tumbas[60]”
La
paloma
La
paloma representan al Espíritu Santo, por influencia cristiana. También ella
lleva al difunto en sus alas al lugar de los antepasados.
La
víbora
Están
representadas en panes de varias formas. La víbora en el “mundo” aimará, tiene
mucha importancia, por que habita la tierra, y está relaciona con la Pachamama
y por lo tanto con la producción agrícola,. Los mineros acuden al este símbolo
para mejorar la producción y promover la aparición de nuevas vetas.
Las
guirnaldas
Son
elaboradas con alambre, papel o polietileno. Las blancas, rosadas y celestes
son para menores y las negras y moradas para mayores. Son las coronas del
difunto y obsequios para el Señor. También se elaboran roscones de pan en forma
de guirnaldas. Son obsequios que el difunto lleva a sus amigos parientes.
Las
cadenas
Las
cadenas recuerdan y adornan el catafalco del difunto. Son símbolo de los
pecados, que encadenan al alma. Preservan de los espíritus malos.
La
comida, bebida y frutas
La
comida, la bebida (cerveza, chicha de maíz y quinua, tragos) y las frutas
varían en cada tumba. Los dolientes respetan los gustos del difunto. En algunas
tumbas se ponen animales cocidos enteros, como conejos, gallos, gallinas o
chanchos. Ej.: Ajis uchu[61]
La
caña
La
caña sirve como bastón al difunto en su caminata. A la vez contiene agua para
la sed, también para que endulce la vida del difunto en el otro mundo. “[...],
la caña es bien dulce, y puede ser rica para el alma[62]”
Las
flores
Son
para que el alma esté alegre y no se sienta desolada. Después de levantar la
tumba se llevan al cementerio. Algunas, como la vara de San José, sirven como
vaso para tomar agua. Las flores de retama son el vestido para almas mayores y
las de ilusión para menores.
Los
dulces
Es
para los angelitos y las otras almas. Cuando tiene forma de canasta es para
llevar cosas y en forma de gallo para que les despierte.
El
panal[63]
Se
pone a la chicha para que la endulce, porque después de las doce, una vez que
el alma ha pasado, todo queda desabrido.
La
foto e instrumentos
Últimamente
se va poniendo en las "mesas" y tumbas una foto del difunto para que
los visitantes recuerden como era. También es costumbre adornar la «tumba» con
los instrumentos musicales que más apreciaba el difunto.
La
tela
La
mesa está cubierta con una tela blanca para menores y con tela negra o morada
para mayores.
El
luto
Para
adultos el color es el negro. Da sombra al alma. En su camino el alma tiene
que pasar por lugares donde hay fuego, Es para que no se queme en el infierno.
El adulto no casado no debe ponerse el luto. Hacerlo es como pecar y da dolor
al alma.
Cuando un niño ha fallecido le ponen la ropa blanca del bautismo,
la que el padrino le dio. Otros le ponen la mortaja y si el niño era grande,
ropa blanca con alas. Como el niño es inocente y puro, el doliente no se pone
ropa negra.
IV-
Conclusiones
El trabajo realizado
pudimos observar las diferentes instancias en las que se presenta la fiesta de
“Todos Santos”, con las diferentes actividades que en ella se realizan, como
ser la preparación de las t’ant’a wawas, el armado de la “tumba” o “mesa” en la
casa y como es la devoción de esperar que el alma llegue el primero de
noviembre exactamente al medio día , nos muestra como las personas a pesar del
tiempo, mantienen la costumbre de venerar a sus difuntos y que en esta fiesta
se reúnen todos los parientes y amigos del difunto y el sentimiento que los
envuelve es de alegría mas que de tristeza y de esta manera observamos que se
da un vinculo entre las personas que están que recuerdan al difunto , y el
difunto mismo, esto nos lleva a la
conclusión de que por un lado, se da el encuentro de lo terrenal con el mas
alla, mediante el mito que se da en torno al difunto.
En lo cual se puede
entender como se ha institucionalizado la fiesta es el mito que bien desde los
ancestros y que son las personas mayores las cuales van transmitiendo toda esta
historia a través de la historia oral a
las nuevas generaciones, ahora en la actualidad se han agregado nuevos elementos,
producto de la transculturización
Como por ejemplo se ha
cambiado la chicha morada por la coca
cola .
Para expresar mejor y
explicar mejor lo manifiesto tomamos como base el armado de las tumbas o mesas
que la realizan los dolientes en honor a la persona fallecida esto lo realizan
en la casa donde cada elemento representan un símbolo, se añaden a esto las
comidas y bebidas preferidas del difunto en vida . Esta celebración se lo hacen
con un doble sentido el de temor al difunto y con el sentimiento de agradar a el difunto con este
motivo es interesante observar que en los primeros tres años el armado de las
“tumbas” o “mesas” es de forma magnificente con esto se entiende que en el
primer año se realiza una mesa de gran dimensión y con abundancias de productos
esto se lo realiza porque se cree que el difunto a un no se acostumbra a su
nueva vida y que sigue teniendo las mismas necesidades que en vida tuvo ( como
ser hambre, sed, frío, etc. ) . En el tercer año el armado de la mesa o tumba
también es de gran de magnitud esto se refiere a la despedida del difunto a su nueva vida .
Al realizar todas
estas actividades se congracian con el difunto de tal manera que este los ayude
en cualquier actividad que ellos
realizan .
Los dolientes adoptan
una conducta de fiesta y miedo al mismo tiempo, ya que si no se le arma una
mesa podría el difunto enojarse o quitarlos lo que les dejo de herencia y seria
un año de mala suerte.
Pero si se le arma la
mesa, es significado de fiesta de unión en el entorno familiar y prosperidad de
tal manera que se pide ayuda y se le agradece por los bienes que les dejo y le
piden que ellos velen de donde estén por ellos para que nada malo les suceda.
La cosmovición del
mundo aimará en lo latente, se puede analizar solo entendiendo sus tres grandes
factores, estos son el Alaxpacha (cielo) Ak’apacha (Tierra) y el Mank’pacha
(infierno), cada una interpreta un sentido, enfatizando por los estadios que
pudiera atravesar el difunto.
BIBLIOGRAFÍA
¤
Día de los difuntos Amaya
Aruchawi, Rev. CEDACA; La paz 2001.
¤
Eco Andino, Rev. Año 3 Nro. 5 CEPA; La Paz; 1998.
¤
Diario de campo, Giovana Ferrufino, 2001.
¤
Diario de campo, Johnny
Guerreros.
¤
CEPA - Oruro . 1998.
¤
Lecturas de Antropología, Bohannan Paul, España; segunda edición, 1993.
¤
Cuaderno de campo, Antonio Escarzo., 2001,
¤
Cuaderno de campo, Néstor Araujo M., 2001,
¤
Cuaderno de campo, Ramiro Flores, 2001,
¤
Diccionario Sopena, España 1965
¤
El ecosistema andino, Carl Toll - Stephen Brush, Hisbol, La Paz, 1987.
¤
Día de los difuntos Amaya
Aruchawi, Rev. CEDACA; La paz 2001.
¤
Los incas economía sociedad
y estado, la era del Tawantinsuyo, Espinosa Soriano
Waldemar; Amarus Editores; 1990.
[1] Http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[2] Ibid., pg. 2
[3] Ibid., pg. 2
[4] Http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[5] http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[6] http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[7] http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[8] http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[9] http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[10] http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[11] http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[12] Ají de Lentejas,
arvejas, habas.
[13] http://reportaje-archivos/reportajes.htm,
[14] http://reportaje-archivos/reportajes.htm
[15] Entrelasadas entre
si en forma de trenzas.
[16] soga
[19] Sirvientes
[20] Día de los difuntos,
CEDA, La Paz, 2001
[21] Http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[22] Http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[23] Http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[24] Día de los difuntos,
CEDECA, L a Paz, 2001
[25] Http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[26] Http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[27] Http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[28] Fuente;http://reportaje-archivos/reportajes.htm
[29] Http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[30] Http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[31] Http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[32] Http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[33] http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[34] httm://reportajes-archivos/reportajes.htm
[35] httm://reportajes-archivos/reportajes.htm
[36] httm://reportajes-archivos/reportajes.htm
[37] httm://reportajes-archivos/reportajes.htm
[38] Http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[39] Http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[40] Http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[41] Fuente,http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[42] Fuente;http://reportajes_archivos/reportajes.htm
[45] Plantas acuáticas
[46] En este caso se
refiere al nicho donde esta enterrado el difunto
[48] http://archivos/reportajes.htm
[49] El cementerio del
Valle de Las Flores en Panpahasi, La Paz.
[51] Sopa de maní, Lagua,
ají de lentejas, ají de arvejas, pero generalmente la comida preferida del difunto.
[52] Piña, bananas,
naranja, mango, papaya, sandia.
[53] Chicha Morada,
cerveza, singáni, vino, agua, coca cola,
alcohol.
[55] CEPA - Oruro . 1998
[56] L. A . White en Lecturas
de Antropología, Bohannan Paul, España; segunda edición, 1993
[57] J. Steward en Lecturas
de Antropología, Bohannan Paul, España; segunda edición, 1993
[58] M. Harris en Lecturas
de Antropología, Bohannan Paul, España; segunda edición, 1993
[59] El caballo echo de
masa de pan
[60] Entrevista a Doña
María C. Araujo, del Cuaderno de campo, Néstor Araujo M. 2001, pg 8
[61] Comida picante que
se cocina para las almas mayores.
[62] Entrevista a Doña
Juana Condori, del Cuaderno de campo, Antonio Escarzo. 2001, pg 10
[63] Porción de azúcar
estirada y esponjosa en forma de pan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario