jueves, 9 de marzo de 2017

Dones y Cultura Aymara



Dones y Cultura Aymara

Proyecto de investigacion
  OBJETIVOS
OBJETIVO GENERAL:
˜    De que manera la distribución de dones, (tomando el concepto de Mauss) influye en la  conducta de la sociedad aimará
OBJETIVOS ESPECÍFICOS
˜    Describir la fiesta que se realiza en la vivienda el 1 de noviembre
˜    Determinar la influencia, en el comportamiento de los individuos, que se da en la celebración de la fiesta de TODOS SANTOS
˜    Analizar la conducta de la sociedad Aimará, al recordar a los difuntos en el 1 y 2 de noviembre.
  HIPÓTESIS
En la fiesta de todos santos la distribución de dones, establece una relación entre en “mundo” de los vivos y el “mundo” de los muertos.
  MARCO TEÓRICO
I- Antecedentes
a- católicos

“El Teólogo Francisco Ramírez, Sacerdote de la parroquia de la Inmaculada Concepción, indica que los orígenes de la solemnidad de Todos Santos parten de la dedicación al culto cristiano del Panteón de Roma, un templo en el que tanto griegos como romanos consagraban a sus dioses y recordaban a sus muertos”.[1]

“Los cristianos entraron en esta sintonía -dice el teólogo-, al vivir con una cultura tan cercana, también tuvieron tumbas y cementerios. Se dijo que muchas veces los cristianos bajaban a celebrar la cena del Señor, junto a sus difuntos para recordarlos. Tanto la celebración como el deseo de venerar y celebrar a los difuntos es bastante antigua”.[2]

“El año 610, aproximadamente, se establece esta celebración en conmemoración a la muerte de la Virgen María y a la de todos los mártires, que sufrieron masacres y murieron en el anonimato, que a pesar de haber tributado sus vidas por la humanidad, nadie los conoce. Por ellos y por su sacrificio se les otorgó el denominativo de ‘santos’”[3]

“La Fijación del 1 de noviembre para celebrar esta fiesta se produce en el siglo IX, extendiéndose por todo el Imperio franco-germánico bajo el pontificado de Gregorio IV, (827-844)[4]”.

“En la época medieval, había un monasterio muy reconocido en Europa, que fue una de las fuentes de la sabiduría religiosa, filosófica y litúrgico que la iglesia tuvo. El monasterio del Santo Abad Oditón de Cluny, percibió la piedad popular en forma muy personal y expresiva, mucha gente que Iba allá rendía culto a sus difuntos[5]”.

“De forma interna, se estableció la regla de que todos los monjes puedan tener un día determinado para el homenaje a los difuntos. Luego, el monje Isidoro de Sevilla mandó en la ‘Regla de los Monjes’ que el día de Pentecostés se celebre el Santo Sacrificio de los Fieles Difuntos[6]”.

“En 1915, el Papa Benedicto XV extendió este privilegio a toda la iglesia, con el fin de tener una misa especial para los difuntos, siguiendo las normas de 3 divisiones: una misa de víspera, una al mediodía y otra en la noche. Es allá donde se ínsdtucíonalizó y se oficializó esta conmemoración que luego se expandió por toda Europa. La Liturgia Romana fue introducida en el siglo XIV[7]”.

“Se escogió el día 2 de noviembre como Día de los Fieles Difuntos por la proximidad con la fiesta de Todos Santos. Este día es feriado, está establecido internacionalmente por su intencionalidad de encuentro con los seres queridos[8]”.

“De este modo, las dos fiestas que casi se juntan en el calendario, el 1 y 2 de noviembre como Todos Santos y Día de los Difuntos respectivamente, tienen un origen en el cristianismo antiguo[9]”.

“El Reverendo Francisco Ramírez, afirma que esta celebración, al igual que todas, surgió del sentir del pueblo[...] La gente deseaba celebrar a sus difuntos y tenerlos en un momento tan especial [...][10]

h                  la presencia de espíritus en la tierra.

Según el teólogo Francisco Ramírez, la creencia sobre de que los espíritus llegan a la tierra en el Día de los Difuntos, puede explicar que las “almas” se encuentran en el purgatorio, pues las penas se purgan en un lugar intermedio entre la tierra y el cielo.

"Todo depende de las interpretaciones que les demos. Nosotros tenemos que aceptar y asumir que es una realidad y una manifestación muy propia de la gente y del pueblo. No puedes avasallar una tradición simplemente por una inclinación teológico que tengas frente a una manifestación que puede ser demasiado ficticia para uno[11]". 1a

a- aimarás

“En tiempos precolombinos el culto a los difuntos, en la cultura aimará se denomina “Amaya Uruchawii”, y en quechua “Ayamarq'ay Killa”. Esta ceremonia se iniciaba desde mediados de octubre (según el calendario gregoriano), con las ferias jayu alanuqa, jak'u alanuqa y t'ikha alanuqa y al finalizar el mes, ya mencionado, dan principio las diferentes ceremonias, una de ellas es la jalipa que comienza el 1 de noviembre en la mañana, en donde las personas mayores y niños visitan a los dolientes, Ellos les alcanzan un plato, denominado jallpa[12], mas tostado de maíz”[13].

“En la colonia A partir del medio día todos los deudos inician a armar las tumbas, llamados así en el campo en los centros urbanos denominan “alma misa”, tumbas. etc., el cual esta armado, con una serie de gradas, que cada grada corresponde a un familiar, cercano del difunto como ser hijos e hijas la primera grada de arriba corresponde al hijo (a) menor de esta manera continúan los demás descendientes y la primera grada del piso corresponde al hijo mayor, estas gradas están llenadas de figuras de pan, flores, dulces, comidas, frutas, con preferencia todo lo que le gustaba al difunto”[14].

Las gradas indicadas están siempre cubiertas con tela de luto, (tela negra) encima están las figuras de pan, donde se destacan las figuras: del sol. La luna, llamas, escalera, una cruz (estas ultimas como influencia cristiana) también agregan el caballo, rosquitas torseladas[15], denominando Waska[16],, agregan galletitas y bizcochuelo, etc., cada una de las figuras tiene su simbología y su objetivo, así la llama, caballo, la soga, el costal es para cargar todo lo que hicieron para esperar al difunto, porque en el se lo transporta hasta su morada.

Entre los vegetales son las flores, que son comúnmente de color rojas, blancas, y amarillas, como ser los cartuchos y retamas, caña de azúcar, dicen que este le sirve al difunto, como báculo o bastón para su retorno, las cebollas en flor, porque sus tallos convertidos en pequeñas cañahuecas dicen que es para que se lleve refrescos y bebidas para el camino.

Mientras las frutas son: para su alimento todo el año también colocan huevos duros, que tiene por objetivo para pagar sus deudas, morales con dicha materia, que en el preciso momento se convierte en oro.

Además se encuentran en las “tumbas” comidas de preferencia del difunto, colocan pollo, cerdos, conejos al horno, muy bien decorados con verduras, también existen bebidas.

A partir de la entrada del sol (llegada del difunto) esperan en esta jornada al difunto, para akullikar coca para el camino que atraviesa el difunto en su trayecto, pero siempre existe un momento en que se siente algún ruido, se apaga la vela, llega alguna mosca, mariposa nocturna u ocurre algo extraño, a eso atribuyen diciendo que llego el difunto. Desde este momento, le dan buena llegada a su difunto, comienzan a convivir con el alma que esperan ¿cómo se destaca su presencia? Es cuando se acuerdan de sus hechos buenas y malas, comienzan a contar todos los concurrentes en toda la noche. destacando siempre lo más sobresaliente y los ancianos y los mayores agregan que su padre, su abuelo del difunto se caracterizaban también con esa conducta, compartiendo en su vida real, de esta manera llegamos a conocer toda la historia de la familia y el ayllu, a esto se denomina la historia oral de generación a generación, a esto dicen que es la convivencia de los difuntos con los deudos antes tenla siempre este objetivo, en esta fecha de Arnaya Uruchawl (día del dífunto).

Toda la noche amanecen sin dormir, solo es historia tras historia del ayllu y la familia, a la ryiañana del día 2 de noviembre, acostumbran servirse el plato de qalapari que consiste en una mazamorra de harina de maíz cocida que primeramente llegan a diluir en agua, hacen hervir un poco., luego agregan piedra candente, (rojo vivo) en cada plato que esta servido, la comida queda con un sabor especial al cual condimentan con perejil, llajwa, y carne picada, partir de las 9 de la mañana, se trasladan al cementerio para realizar su visita al cementerio donde se encuentra enterrado el difunto, para despedirse hacen orar con todos los que visitan en el cementerio, retribuyendo la oración con figuritas de pan, bizcochuelo, galletas, rosquitas, bebidas, frutas, Dulces, panales y comidas, etc., después del medio día vuelven a sus casas akullikan y chillan para la despedida y un buen retorno del difunto, que posteriormente inician a bailar. subir a 1a

h                  la muerte

La muerte para los aimaras era sencillamente el pasaje de esta vida a la otra vida “espiritual”. En la  muerte se da la separación del cuerpo y del “alma” o “ajallu”. Por eso se dice que cuando uno fallecía, seguían latentes las necesidades y atributos del ser vivo: como ser; sed, hambre, calor, frío. De ahí porque para el jatunruna[17] era de primordial importancia la conservación del cadáver.

Como vida y muerte no se separan, la raíz andina dice que    estas dos van ligadas entre si entoces la muerte esta presente en la vida de cada individuo
.
b- sobre la presencia de espíritus, desde la visión andina

Según los tres niveles ( Alaxpacha, Ak’apacha, Mank’apacha) se esta esperando que venga el Jach'a Ajayu o Ajayu Mayor (espíritu mayor), porque los demás se pierden cuando la persona muere (el Jisck'a, el Sullk'a, ajayus pequeños). Hay diversos significados que dicen de su presencia, hasta la presencia de una mosca en el plato de comida es una señal de la llegada del espíritu. Se dice que el difunto llega al mediodía del 1 de Noviembre y  también se va también a esa hora del día siguiente.

“Consecuentemente, para que no padeciera hambre ni sed colocaban adyacentes al muerto, vasijas de alimentos y bebidas, cosas que se le continuaban llevando cada cierto tiempo, en fechas conocidas, tal hecho explicaba la necesidad de dejar hijos y descendientes para asegurar el abastecimiento permanente al fallecido. Tanta era su obsesión que, para evitar que en alguna vez del futuro el cuerpo muerto quedara, por alguna razón, sin descendientes y, por lo tanto, abandonado, que colocaban a todos los cadáveres en una sola tumba común (machay), para que allí recibieran culto y cuidado la totalidad de extintos por la integridad viviente del ayllu, quienes, por respeto y tradición, les llevaban coca y les mudaban de vestimenta. Era un desvelo el que sus cadáveres no desaparecieran, porque su conservación significaba seguir viviendo. Fue, pues, la idea de la supervivencia después de la muerte lo que condujo a la preservación de los yertos despojos. Entre los jatunrunas, el muerto era envuelto con telas, dejándole el rostro libre; pero entre los sapaincas se les colocaba una máscara de oro delgado, que de seguro reproduciría los rasgos fisonómicos del difunto[18]”.

“Con  respecto a la momificación de un INKA, el resguardo de su momia en sus aposentos solariegas, rodeada de esposas y yanas[19] vivos, afianzaba su continuidad. Para el runa andino no había nada más angustioso que la desaparición de los cuerpos de sus antepasados, o pensar que el suyo propio iba a correr ese luctuosísimo destino. Constituía la peor desgracia que podía sucederle a alguien. Por eso Atahualpa prefirió y soportó el bautismo, bajo la condición del cambio de pena, de la hoguera por la de garrote. ya que le iba a permitir la persistencia prolongada de sus restos mortales[20]”.

“Es así como los cadáveres recibían cuidados especiales. Se los disponía en tal forma para que se secara y pudieran conservarse centenares de años. En la sierra. como se ha visto, los pobladores de habla quechua por lo común no acostumbraban enterrarlos en el subsuelo. Previamente de arropados y acondicionados en posición fetal. Sentábanlos con los codos entre las rodillas. y las manos sujetando el mentón; postura en la que se los colocaba en las cuevas naturales o artificiales llamadas machais, ubicadas en cañones y herramientas, comidas, bebidas. Quedaban, pues, prácticamente al aire libre, a la vista de todos. Hasta allí acudían sus parientes colaterales y directos llevándoles y dejándoles mates de alimentos, derramando chicha y poniendo hojas de coca en las bocas de las momias. También a sacrificarles cuyes y llamas. En la Costa, en cambio, sepultábamos bajo tierra y arena en posición de cubito dorsal o fetal, pero dispuestos en tal forma que la cámara funeraria, holgada, no aplastara al muerto, para evitar que padeciera con el peso de tanto material encima. Y por fin, se acondicionaba un tubo de caña para con la superficie exterior pueda verterle chicha ritual en las fechas que tenían acostumbradas”[21].

“Los pueblos aimará hablantes conservaban a sus muertos ilustres sobre el suelo, alrededor de los cuales construían unos mausoleos de piedra y/o tierra dura que recibían la denominación de Chuipas y pucullos. En el ámbito Chachapuya, a los nobles se les inhumaba pintorescas urnas funerarias hechas de arcilla pero con apariencia de cuerpos humanos, incluyendo una cabeza. Urnas a las que instalában las en altas cuevas u oquedades, cuyas vías de acceso las destruían totalmente, para eludir su profanación, enterrar a un noble bajo el suelo. ente las chachas, era signo de vilipendio”[22].

“Y mientras en la sierra se arreglaba a los cadáveres acomodándolos en posición fetal, en la costa también se los acondicionaba en posición de cubito dorsal. El muerto costeño era enterrado conservando con los mismos gestos con que había fallecido. Por lo demás, las tumbas constituían lugares sagrados; y las momias de los antepasados seres sacralizados, acudiendo a ellas par solicitarles buenas cosechas y aguas, o la detención de éstas cuando se excedían”[23].

h                  cultos

“Como se advierte, existían dos categorías principales de culto: el divino y funerario. El último en lo que toca a los difuntos implicaba cuidarlos y conservarlos, visitarlos por lo menos una vez al año para cambiarles de vestimenta y sacarlos para llevarlos cargados, en las espaldas o sobre una parihuela, procesionalmente rumbo a la comunidad para danzar con el cadáver. Pensaban que aquel rito contribuía a dar bienestar y eternidad al ayllu. He ahí por que guardaban con gran respeto a los muertos y por qué tenían la obligación de no olvidarlos. Un encargado hacía recordar las fechas y el compromiso de llevarles alimentos y bebida: un deber ineludible de los hijos, ulteriormente por los hijos de éstos y así sucesivamente, una cadena sin fin, eterna”[24].

“El esmero y precaución que ponían en los cadáveres y la frecuencia con que llegaban sus descendientes hacia ellos portándoles potajes, chicha y coca es prueba de que creían en la vida sobrenatural. Se imaginaban que los muertos seguían sintiendo casi todos los problemas y necesidades que los seres vivos, incluso hambre y sed. Y además, daban por hecho de que sus "espíritus" o camascas, por ser tan numerosísimas las defunciones a lo largo de la vida y trayectoria de los ayllus y etnias, ya no tenían como caber en el mundo de los muertos, por falta de tierras y de viviendas para todos. Suponían también que los camascas se agrupaban en ayllus, igual que los jatunrunas vivos, porque estaban seguros de que sus descendientes y su ayllu cuidarían de su cadáver momificado, o simplemente disecado, llevándole comidas, bebidas y ropajes durante todos los años del futuro. En dicho aspecto lo único que les acongojaba era que pudieran ser quemado o pulverizados, por que eso si significaba su desaparición total.

No tenían la menor idea del paraíso celestial, tampoco del infierno y peor del purgatorio ni de la existencia de diablos al estilo de las religiones del Viejo Mundo. Tampoco pensaban en la resurrección de los muertos. Sin embargo, creían en otras cosas: que el camaquem o fuerza vital muere o desaparece cuando al cuerpo vivo o al cadáver se lo quemaba o desintegraba. La etnia Huaro, al sur del Cusco, concebía la reencarnación o trasmigración del camaquem de un sujeto que acababa de morir a otro que recién nacía”[25].

“En el sur de Cuzco, una vez fallecido, al cuerpo yerto se le bañaba para purificarlo. Luego se le sobaba con sebo y maíz blanco molido, mullu y otros ingredientes. Acto seguido, se le vestía. Los parientes lloraban y después lo llevaban al machay (cueva) para colocarlo junto a otros difuntos del ayllu. El camaquem no se retiraba del lado de los restos mortales sino cinco días más tarde de finado; fecha en al que los parientes iban al río o arroyo más próximo a la vez limpios, se los guardaba para seguir vistiendo a la momia, procedían así por estar convencidos de que ulteriormente de exhalar el último suspiro, esa fuerza vital de su proponer seguía con vida, y creían igualmente que en el cadáver”[26].

“En la sierra, el espacio o recinto de los camascas estaba aquí mismo, en la caypacha; unos paraban en campos floridos y otros en cumbres nevadas, a los cuales, para llegar los citados camascas tenían que caminar por trochas y puentes llenos de dificultades y obstáculos. Precisábamos, por ejemplo atravesar por escaleras de cuerda o palos. Dicha vía, además, era oscura, pudiendo vencérsela sólo gracias a un perro ­guía, de preferencia negro, animalito que tenia y tiene la facultad de ver a los camascas en la noche. Como resultado de tal creencia mataban por lo menos un perro durante los funerales. Los que tenían ganado sacrificaban una llama, para que el ‘alma’ de citad, cuadrúpedo ayudara a transportarla carga del muerto”[27].

“En la costa, por su lado, estaban persuadidos que las almas iban a descansar en las islas ubicadas frente a sus playas, en la mamacocha o mar”[28].

“En el Chinchaysuyo estaban seguros de que las “Almas” se alejaban de los cadáveres a los cinco días del fallecimiento. Y después, una vez por año, en el mes que conmemoraban a sus difuntos (noviembre), visitaban las casas e sus parientes vivos tomando la forma de moscones que, durante el vuelo, emitían un suave y característico zumbido. El hecho explica por que no mataban a los referidos animalillos”[29].

“Si el culto a los ancestros determinó la conservación del cadáver, lógicamente que su preservación generó la técnica de la momificación. A veces extraían las vísceras y el cerebro. Lo restante les resultaba fácil merced a las condiciones ecológicas de la sierra y costa, en la primera por el gélido frío de las mesetas, y en la segunda por la sequedad de los arenales salitrosos. Las vísceras acostumbraban enterrarlas en los sitios donde habían nacido, de preferencia en el punto donde sus madres los arrojaron al mundo en el día del parto”[30].

II-    Todos santos en la cosmovisión aimará. los rituales.

Para explicar su perspectiva, costumbres y tradiciones religiosas de esta celebración, es imprescindible, para los aimaras, comenzar hablando de sus dioses y el enfoque de su cultura en el marco de la religiosidad andina.

  deidades aimaras

“Para los aimaras, el mundo está controlado desde afuera, por fuerzas sobrenaturales, las deidades del bien y del mal tienen que ver mucho con la gente; sobre todo en lo que toca a la vida humana, en todos los aspectos y en todos los niveles. las deidades del Acapacha tiene una relación directa con los hombres, más que el dios Auqui de Alaxpacha, como también las deidades del mal de Manqhapacha”[31].

“Los Achachila, Pachamama y todos los demás espíritus tutelares, son los que controlan directamente la vida, interrelaciones, personales, actividades y demás. El control que ejercen sobre el comportamiento humano es con el fin de corregir mediante enfermedades infringidas a los Individuos o a las comunidades mediante fuerzas adversas a la naturaleza”[32].

“Demandan de los hombres cumplir con sus obligaciones. El primero es cumplir con los ritos de agradecimiento por los beneficios de la vida; además acordarse del los antepasados (difuntos) y en un día especial del año, el Día de los Difuntos, rezar por su salvación eterna y esperar su llegada”[33].

“Como el aimará enfoca su realidad desde el punto de vista religioso, los agentes catalizadores también tendrán carácter religioso. Por estas razones muchos especialistas aimaras aún en el campo de cambios sociales siempre actuarán con un carácter religioso”[34].

“Los rituales que involucran a los difuntos, ocupan una gran cantidad de días y noches al año y son de gran Intensidad social. También en los ambientes urbanos. Pero en las zonas aimaras, si el difunto ha colaborado, realizado cargos, Intercambio de servicio en la comunidad, ella llora y participa activamente en la serie de rituales. Estos significan que la existencia humana aimará es primordialmente comunitaria”[35].

  Importancia de los difuntos

En los lugares más alejados y recónditos no se acepta la religión cristiana y aún se practica la religión ancestral.

“Cuando una mujer da a luz a un niño muerto o este muere al nacer, es llevado al cerro Pachjiri, (el que hace explotar) allí existe un lugar destinado específicamente para los niños de corta edad que mueren; allá se los entierra o quema, según lo que disponga su madre y el Yatiri que la acompaña. Los que no pueden ir al Pachjiri, también van donde el sacerdote para que los bendiga y entierre. Los niños que mueren después de ser bautizados son enterrados en los alrededores de la casa, con la convicción de que protegerán la casa y la cuidarán de malos espíritus, ya que se los considera ángeles”[36].

“Existen los Ch'amani (dueño de la oscuridad) que son especialistas religiosos ambivalentes. Algunos ven en él una persona que de modo particular practica la magia negra, causando desgracias, infortunios, enfermedades y hasta la muerte. Otros lo consideran también capaz de hacer bien, atrayendo la fortuna y curando enfermos¡ Su poder consiste de modo muy especial en comunicarse con los distintos espíritus, tanto malignos como benévolos. Por su contacto intenso con ellos puede esclarecer muchas cosas ocultas. Actúa solamente en la oscuridad, por eso el nombre”[37].

  los espíritus en el mundo aimará

“ ‘Al morir, nos convertimos en tierra, en Pachamama, pero mientras vivimos nuestro cuerpo tiene espíritu, hay un espíritu grande, mediano y pequeño; el pequeño también se llama coraje, comenta Rufino P'axi. Cuando el hombre pierde un espíritu grande, cae y muere al momento. Cuando pierde el espíritu pequeño, solo hay que llamarte de la siguiente manera: . espíritu, ánimo, coraje, vengan, vengan[...]’, entonces regresan al cuerpo”[38].

“Cuando por una caída se pierde el espíritu, es una ofrenda. A veces los rayos o el agua pueden tomar el espíritu y para rescatarlo se realiza otro tipo de ritual. En otros casos son los animales los que quitan el ánimo y para devolverlo al cuerpo, se le quita un poco de pelo. Lastimándolo pero solo un poco”[39].

“Las almas que andan en las noches y no dejan descansar son las almas que vagan aún cuando la persona está viva y sólo falta uno o dos meses para que muera, se las llama almas flojas. El alma es el espíritu de los hombres que están próximos a morir”[40].

h                  el ajayu

“Espíritu, alma. Es el principal de los espíritus que tiene el hombre. Está relacionado con la conciencia, con el razonamiento y también con la fuerza vital. Se diversifica en distintos espíritus que vitabilizan las distintas partes del cuerpo humano. El más importante, llamado lach'a Ajayu, está en la cabeza; los otros, Jisck'a ajayu, se encuentran en las otras partes del cuerpo, en especial en los miembros. Juntos son como nervios que se comunican”[41].

“El ajayu puede salir del cuerpo, particularmente durante el sueño, pero también a causa de sustos. El ajayu de un difunto puede regresar a su casa y puede anunciar la muerte de otro miembro de su familia”[42].

  festividad y tradición

Es costumbre recordar, a partir del mediodía del 1 de noviembre hasta el mediodía del 2, la festividad de Todos Santos y del Día de los Difuntos. Un día especial, dedicado a compartir con el alma de familiares que murieron. Algo que transita en el mundo de lo sobrenatural, de la fe, de lo esotérico y por tanto, difícil de creer y entender. Pero allí está, celebrado y respetado por mucha gente.

Cuentan que se empieza con un juego con piedras redondas y que según una vieja costumbre andina, se invita a todos los familiares y amigos a participar de ese juego; que se visita alguna casa y que allí todos comen algún plato tradicional. Hay muchos, pero generalmente se impone aquel que fuera del gusto del alma homenajeada. Tras el almuerzo se empieza con el armado de una supuesta tumba, también conocida como altar o mesa. En ella se colocan una serie de símbolos hechos de pan y en esa simbología es fácil encontrar un sol, una luna, la cruz, una escalera, etc. También se utilizan flores, frutos en flor, cañas, juguetes, escaleras o voladores sujetados a hilos (por donde las almas desciendan y asciendan al mundo de los vivos). No hay elemento sin significado, no se utiliza nada que no sirva para explicar el camino al mundo del más allá, aquel que está en el espacio.

Según la tradición, en días previos a la fiesta, los mercados de las ciudades y del campo ofrecen ferias, en aimará se dice jacha ala althapi. En esas ferias hay abundancia de harina blanca y amarilla, de masitas y panes con figuras antropomorfas (las cuales representan al difunto) y zoomorfas (son la llama y al caballo) junto a suspiros, alimento preparado en base a huevos de gallina y con todo ello, el tucuru, que es la parte floral de los arreglos. “Las almas permanecen el mundo de los vivos por 24 horas, por que este día se le esta permitido estar con sus familiares, ellas deben ser homenajeadas  para saber si se sienten cómodas  hay una herramienta ideada por la tradición: la vela encendida. Si el cebo comienza a chorrear es una mala señal, se dice que el alma está triste. En cambio si arde normalmente, el alma esta alegre y contagia su bienestar a sus deudos. A las doce horas del día 2 de Noviembre, se apagan las velas para no retrasar su retorno al más allá, ya que, dicen, las puertas se cierran a esa hora”[43].

Todos Santos es una fiesta importante es la recordación de difuntos, tanto a nivel familiar como a nivel de las autoridades originarias y del pueblo en general. El difunto tiene derecho a reunirse con su familia durante los primeros tres años. El primer año es el que concita la mayor atención porque el difunto es nuevo. "Todavía no está acos­tumbrado en el otro mundo, parte de su comida y de su trabajo siguen en este mundo: su ganado y su ch'ia (parcela) de quinua y de cañawa. El finado todavia esta en esta tierra, por eso hay que amarle y darle su Comida"[44].

Faltando dos semanas para el primero de noviembre, se pone sobre una mesa flomis o visrus[45] , pitos de cañawa o de quinua y otras comidas “

Las personas que asisten a rezar son bien atendidas y agradeci­das con comida, con tant'awawa (ofrendas o panes con figura huma­na), con cebellinas y con algo para beber.

Existe la creencia de que las almas se manifiestan en las “tumbas” preparadas en la vivienda, el primero de noviembre, apartir del medio día, en forma de algún animal, generalmente moscas, polillas, que al po­sarse en alguna de las bebidas y comidas se alimentan. No se debe matar a estos insectos, que podrían ser las almas de los abuelos, de la madre o de los hijos difuntos ya que el castigo no tardaría en venir.

Al día siguiente, en fecha dos de noviembre, desde las siete de la madrugada se visita el cementerio, y en el se realiza un rito similar en un diferente contexto. Encima de la tumba[46] se coloca un mantel blanco, donde se colocan tant'awawa, refrescos, pi­tos, pbisara, cebollina, dulces, etc. Durante la mañana permiten que la gente se aproxime a rezar y finalmente solicitan a alguna persona para que levante la tumba, acto que se realiza con varios rezos. Todas las cosas que se colocan en la “tumba del cementerio”, son las que han sombrado, en el armado de la “tumba” de la vivienda. Al finalizar la maña­na de ese día, se retiran a sus hogares.

El segundo año, se prepara como el año anterior. “Al difunto hay que pedirle con rezos que deje la herencia porque él pertenece al cie­lo. Su ganado y su chacra pasa a la familia”. En las tumbas de los difuntos del segundo año aún se dejan encendidas un par de velas.

El tercer año es el despacho, también dicen despedida, "para que le vaya bien y esté feliz en su casa en el otro mundo". En las "mesas" o 'tumbas' ya no se prenden velas.


El dos de noviembre, cuando se visita el cementerio, muchos de los que despachan a sus difuntos van ebrios y llevan música bailable en sus grabadoras. Es símbolo de prestigio familiar y de próspera posi­ción económica, contratar a un músico que ejecuta un instrumento metálico en una banda de música, para que haga escuchar alguna melodía fúne­bre frente al nicho donde esta enterrado el difunto. “Antes no se hacía mucho ruido. Claro que había música, pero era después de visitar el cementerio que los familiares que despachan al alma pedían a sus amigos tocar sus tarkas, para ir a visitar a otros que también armaran sus ‘tumbas’. Nos  ponemos alegres por los bienes heredades, ganado vivienda y la chacra. El también en el otro mundo ya tiene su vivienda y es feliz[47]”.

I- La mesa de Todos Santos

También llamadas “tumbas”, desde el punto de vista andino, son parte de los rituales que representan la espera del “alma” de los difuntos y tienen elementos muy particulares en la zona andina de Bolivia. Específicamente la cultura aimará

Estas tradiciones se dan con mayor fuerza en el área rural del país, pero en la ciudad la situación no es muy diferente. Para el análisis etnográfico se tomo en cuenta el área rural del departamento de La Paz y las ciudades de La Paz y el Alto.

En las comunidades campesinas, existen rezos especiales para cada generación o sexo de los difuntos. Algunos optan por convertir los rezos en cantos, llamados también “Phulura”. Uno de los más conocidos, cantado en lengua aimará, es el siguiente:

“Phulur, phulura,
Taik'am ak'a apanucuwaita
Auk'im apanucuwaita
Phuluray angela
Gloria y angela
Aurur, aurura
Aurur, aurura
Alaxpacharu sarjtha
Taik'am ak'a apanucuwaita
Awklim apanucuwaita
Phuluray angila
Gloria y angila
Aurur, aurura
Aurur, aurura

La traducción al castellano, es la siguiente:
‘ [...] te has ido,
te has escapado,
has dejado a tu madre llorando,
pero ahora estás en la gloria del Señor [...]’

La frase pronunciada al final del rezo es: ‘Que se reciba la oración’ y seguidamente, quien rezó recibe su paga en masas, frutas y platos de comida[48]

A. Armado de la “mesa”

La tradición es hacer una mesa para que llegue el difunto. A esto existen diferentes tradiciones para recibir el “alma” del difunto. Algunos lo reciben hasta el tercer año y otros hasta el séptimo, esto se determina por las costumbres de las familias y las regiones.

Esta tradición se realiza durante los primeros tres años del fallecimiento del individuo. El tercer año, la costumbre es “despedir” el alma del difunto con una gran fiesta, (incluso con mariachis), donde se incluye el baile, la bebida y la cominda. En otros lugares[49] un día de campo en familia luego de distribuir los alimentos en el cementerio. Todo en un ambiente de alborozo y fraternidad.

Un hecho Importante es que la mesa de Todos Santos, tradicionalmente se arma en tres niveles:
“Alaxpacha: cielo
Ak'apacha: tierra
Mank'apacha: infierno[50]

Por lo tanto la distribución de la mesa se hará respetando estas formas. Que se trasmiten por medio de su historia oral. Sin embargo, cada nivel se interpreta en un sentido particular, enmarcados en las definiciones generalizadas ya expuestas. Añadiendo a cada nivel los gustos del difunto en comidas[51], frutas[52], y bebidas[53], según el manejo de pisos ecológicos.

La presencia de frutas, aún en la zona andina, demuestra una lectura histórica que implícita, que implica la presencia del comercio, o una redistribución de la producción. Se observa el uso vertical de los pisos ecológicos, “El modelo de archipiélago sugerido por Murra (1972) para los cosos etnohistóricos, es un patros comun en las zonas muy altas [...][54]

“Por cada piso hay diferentes elementos. La semilla de cebolla, según sus creencias, sirve para alimento o siembra de quien parte. ‘La muerte para nosotros no está separada de la vida, por eso la esperamos, en determinado momento la persona baja y se hace presente. Se cree que siempre está con nosotros pero en este particular día va a bajar o va a subir, según la percepción’[55]

Sin embargo, la presencia de símbolos como la escalera para subir al cielo, o las alas si el difunto es un niños, demuestran que las creencias y expresiones religiosas populares están combinadas con las creencias cristianas.

El nivel generacional se demuestran mediante las t'ant'a wawas, que son representaciones de la persona fallecida y estos se observan en el tipo de caretas que tiene la t'ant'a wawa, lo mismo que en la relación de género. Todos estas diferencian la forma de armado en la "mesas".

Los símbolos que se colocan en las "mesas" son los elementos culturales[56]. El uso de estos elementos nos diferencia de la cultura occidental. Esta identidad aimará se mantiene a pesar de los procesos de transculturacion, no solo en lo ritual, sino con todo representación cultural. El rito es un medio que equilibra la cultura y su entorno ecológico[57]. En el se ve el cambio cultural en los aspectos económico, ecológicos, tecnológico[58]. Todo esto se ve representado en la “mesa” ritual.

Existen formas de colocar las "mesas" en los actos rituales. La relación de los tres niveles está de acuerdo con los pisos ecológicos, aunque existe una cruz en el ultimo nivel, que señala la presencia del cristianismo.

III-  el significado de los elemtos de la “mesa o tumba” de todos santos

Las t'ant'a wawas Son panes, hechos de harina en forma de niño, si murió un niño, y, si murió un adulto, en forma de adulto, La sabidu­ría de la gente ha dado a cada símbolo un significado, que tiene relación con la vida o la naturaleza. Las expresiones culturales de la muer­te tienen muchos significados.

En esta celebración se elaboran tanta wawas ador­nadas de acuerdo a la actividad que más le gustaba al difunto. Ej.: Si era un buen futbolista, el pan tiene la figura de un futbolista, incluso con los colores de su equipo.

Las ofrendas relacionadas con la tumba tienen los siguientes sig­nificados:

Las t'ant'a wawas
Llamados también urpis. Las t'ant'a wawas se elaboran de masa de pan, cuando se trata de pan de cebada, se llaman tulu-tulu, son acom­pañantes simbolicos del alma en su camino de retorno. En el caso de que sean mayores los o el difunto, ayudan al alma a descender desde el cielo. Se presenta según genero, en el caso de la mujer aga­rrando flores y el varón como un soldado encuadrado. Si el difunto es un niños la t'ant'a wawas tiene forma de angelito.

El biscochuelo
Tiene forma de un ataúd. Es un símbolo para las almas sin distinción de edad o genero

El tucuru
El tucuru (tallo) de cebolla, para almas de individuos mayores, sirve para alma­cenar y transportar agua para calmar la sed del alma en su recorrido.

La escalera
Es como un camino que permite al alma bajar y luego subir al cielo. Por la escalera de pan que adorna la mesa, el alma desciende el 1 de noviembre al altar, a las doce del medio día, y luego asciende el 2 de noviembre al medio día, después de haber comido, bebido y bailado. Para almas menores se hacen escaleras dulces, estas sirven a los angelitos para bajar y subir al cielo.

La cruz
En la cruz, el difunto carga sus pecados. Esta representa al Jesús judeocristiano, quien resucitó de la muerte; en analogía el alma resucitará. También sirve como protestación contra los malos espíritus, todo esto  viene de la influencia occidental. 

El sol y la luna
El sol acompaña al alma durante el día, iluminando su camino. La luna le ilumina en la noche. El sol da fuerza para el trabajo durante el día y la luna cuida durante el descanso de la noche. El sol representa lo masculino y el tiempo de calor, situado en el lado derecho, mientras que la luna se refiere alo femenino y al tiempo de frío, colocado en el lado izquierdo

El caballito y la llama
El caballito y la llama, echos de masa de pan, le ayudan a llevar al alma sus cosas. En el t'ant'a kawallu[59] se cargan de todos los bienes del difunto. “[...]. Antes se mataba a una llama para que le ayude al alma a cargar sus cositas que se ha recogido de las tumbas[60]

La paloma
La paloma representan al Espíritu Santo, por influencia cristiana. También ella lleva al difunto en sus alas al lugar de los antepasados.

La víbora
Están representadas en panes de varias formas. La víbora en el “mundo” aimará, tiene mucha importancia, por que habita la tierra, y está relaciona con la Pachamama y por lo tanto con la producción agrícola,. Los mineros acuden al este símbolo para mejorar la producción y promover la aparición de nuevas vetas.

Las guirnaldas
Son elaboradas con alambre, papel o polietileno. Las blancas, rosadas y celestes son para menores y las negras y moradas para mayo­res. Son las coronas del difunto y obsequios para el Señor. También se elaboran roscones de pan en forma de guirnaldas. Son obsequios que el difunto lleva a sus amigos parientes.

Las cadenas
Las cadenas recuerdan y adornan el catafalco del difunto. Son símbolo de los pecados, que encadenan al alma. Preservan de los espí­ritus malos.

La comida, bebida y frutas
La comida, la bebida (cerveza, chicha de maíz y quinua, tragos) y las frutas varían en cada tumba. Los dolientes respetan los gustos del difunto. En algunas tumbas se ponen animales cocidos enteros, como conejos, gallos, gallinas o chanchos. Ej.: Ajis uchu[61]

La caña
La caña sirve como bastón al difunto en su caminata. A la vez contiene agua para la sed, también para que endulce la vida del difunto en el otro mundo. “[...], la caña es bien dulce, y puede ser rica para el alma[62]

Las flores
Son para que el alma esté alegre y no se sienta desolada. Des­pués de levantar la tumba se llevan al cementerio. Algunas, como la vara de San José, sirven como vaso para tomar agua. Las flores de reta­ma son el vestido para almas mayores y las de ilusión para menores.

Los dulces
Es para los angelitos y las otras almas. Cuando tiene forma de canasta es para llevar cosas y en forma de gallo para que les despierte.

El panal[63]
Se pone a la chicha para que la endulce, porque después de las doce, una vez que el alma ha pasado, todo queda desabrido.

La foto e instrumentos
Últimamente se va poniendo en las "mesas" y tumbas una foto del difunto para que los visitantes recuerden como era. También es costumbre adornar la «tumba» con los instrumentos musicales que más apreciaba el difunto.

La tela
La mesa está cubierta con una tela blanca para menores y con tela negra o morada para mayores.

El luto
Para adultos el color es el negro. Da sombra al alma. En su cami­no el alma tiene que pasar por lugares donde hay fuego, Es para que no se queme en el infierno. El adulto no casado no debe ponerse el luto. Hacerlo es como pecar y da dolor al alma.

Cuando un niño ha fallecido le ponen la ropa blanca del bautis­mo, la que el padrino le dio. Otros le ponen la mortaja y si el niño era grande, ropa blanca con alas. Como el niño es inocente y puro, el doliente no se pone ropa negra.

IV-    Conclusiones

El trabajo realizado pudimos observar las diferentes instancias en las que se presenta la fiesta de “Todos Santos”, con las diferentes actividades que en ella se realizan, como ser la preparación de las t’ant’a wawas, el armado de la “tumba” o “mesa” en la casa y como es la devoción de esperar que el alma llegue el primero de noviembre exactamente al medio día , nos muestra como las personas a pesar del tiempo, mantienen la costumbre de venerar a sus difuntos y que en esta fiesta se reúnen todos los parientes y amigos del difunto y el sentimiento que los envuelve es de alegría mas que de tristeza y de esta manera observamos que se da un vinculo entre las personas que están que recuerdan al difunto , y el difunto mismo,  esto nos lleva a la conclusión de que por un lado, se da el encuentro de lo terrenal con el mas alla, mediante el mito que se da en torno al difunto.

En lo cual se puede entender como se ha institucionalizado la fiesta es el mito que bien desde los ancestros y que son las personas mayores las cuales van transmitiendo toda esta historia a través de la historia  oral a las nuevas generaciones, ahora en la actualidad se han agregado nuevos elementos, producto de la transculturización
Como por ejemplo se ha cambiado la  chicha morada por la coca cola .

Para expresar mejor y explicar mejor lo manifiesto tomamos como base el armado de las tumbas o mesas que la realizan los dolientes en honor a la persona fallecida esto lo realizan en la casa donde cada elemento representan un símbolo, se añaden a esto las comidas y bebidas preferidas del difunto en vida . Esta celebración se lo hacen con un doble sentido el de temor al difunto y con el  sentimiento de agradar a el difunto con este motivo es interesante observar que en los primeros tres años el armado de las “tumbas” o “mesas” es de forma magnificente con esto se entiende que en el primer año se realiza una mesa de gran dimensión y con abundancias de productos esto se lo realiza porque se cree que el difunto a un no se acostumbra a su nueva vida y que sigue teniendo las mismas necesidades que en vida tuvo ( como ser hambre, sed, frío, etc. ) . En el tercer año el armado de la mesa o tumba también es de gran de magnitud esto se refiere a  la despedida del difunto a su nueva vida .

Al realizar todas estas actividades se congracian con el difunto de tal manera que este los ayude en cualquier actividad  que ellos realizan . 

Los dolientes adoptan una conducta de fiesta y miedo al mismo tiempo, ya que si no se le arma una mesa podría el difunto enojarse o quitarlos lo que les dejo de herencia y seria un año de mala suerte.

Pero si se le arma la mesa, es significado de fiesta de unión en el entorno familiar y prosperidad de tal manera que se pide ayuda y se le agradece por los bienes que les dejo y le piden que ellos velen de donde estén por ellos para que nada malo les suceda.


La cosmovición del mundo aimará en lo latente, se puede analizar solo entendiendo sus tres grandes factores, estos son el Alaxpacha (cielo) Ak’apacha (Tierra) y el Mank’pacha (infierno), cada una interpreta un sentido, enfatizando por los estadios que pudiera atravesar el difunto.
BIBLIOGRAFÍA

¤        Día de los difuntos Amaya Aruchawi, Rev. CEDACA; La paz 2001.

¤        Eco Andino, Rev. Año 3 Nro. 5 CEPA; La Paz; 1998.

¤        Diario de campo, Giovana Ferrufino, 2001.

¤        Diario de  campo, Johnny Guerreros.

¤        CEPA - Oruro . 1998.

¤        Lecturas de Antropología, Bohannan Paul, España; segunda edición, 1993.

¤        Cuaderno de campo, Antonio Escarzo., 2001,

¤        Cuaderno de campo, Néstor Araujo M., 2001,

¤        Cuaderno de campo, Ramiro Flores, 2001,

¤        Diccionario Sopena, España 1965

¤        El ecosistema andino, Carl Toll - Stephen Brush, Hisbol, La Paz,  1987.

¤        Día de los difuntos Amaya Aruchawi, Rev. CEDACA; La paz 2001.

¤        Los incas economía sociedad y estado, la era del Tawantinsuyo, Espinosa Soriano Waldemar; Amarus Editores; 1990.


[1]             Http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[2]             Ibid., pg. 2
[3]             Ibid., pg. 2
[4]             Http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[5]             http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[6]             http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[7]             http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[8]             http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[9]             http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[10]           http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[11]           http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[12]           Ají de Lentejas, arvejas, habas.
[13]           http://reportaje-archivos/reportajes.htm,
[14]           http://reportaje-archivos/reportajes.htm
[15]           Entrelasadas entre si en forma de trenzas.
[16]           soga
1        [17] Hombre mayor
[18]           Día de los difuntos ,CEDA,La Paz, 2001
[19]           Sirvientes
[20]           Día de los difuntos, CEDA, La Paz, 2001
[21]           Http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[22]           Http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[23]           Http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[24]           Día de los difuntos, CEDECA, L a Paz, 2001
[25]           Http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[26]           Http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[27]           Http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[28]           Fuente;http://reportaje-archivos/reportajes.htm
[29]           Http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[30]           Http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[31]           Http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[32]           Http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[33]           http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[34]           httm://reportajes-archivos/reportajes.htm
[35]           httm://reportajes-archivos/reportajes.htm
[36]           httm://reportajes-archivos/reportajes.htm
[37]           httm://reportajes-archivos/reportajes.htm
[38]           Http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[39]           Http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[40]           Http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[41]           Fuente,http://reportajes-archivos/reportajes.htm
[42]           Fuente;http://reportajes_archivos/reportajes.htm
[43]           Diario de campo, Giovana Ferrufino, 2001, pg 12
[44]           Eco Andino, año 3, N°5, CEPA, 1998
[45]           Plantas acuáticas
[46]           En este caso se refiere al nicho donde esta enterrado el difunto
[47]           Eco Andino, año 3, N°5, CEPA, 1998
[48]           http://archivos/reportajes.htm
[49]           El cementerio del Valle de Las Flores en Panpahasi, La Paz.
[50]           Diario de  campo, Johnny Guerreros , pg 7-8.
[51]           Sopa de maní, Lagua, ají de lentejas, ají de arvejas, pero generalmente la comida preferida del difunto.
[52]           Piña, bananas, naranja, mango, papaya, sandia.
[53]           Chicha Morada, cerveza, singáni, vino, agua, coca cola,  alcohol.
[54]           El ecosistema andino, Carl Toll - Stephen Brush, Hisbol, La Paz,  1987, pg 91
[55]           CEPA - Oruro . 1998
[56]           L. A . White en Lecturas de Antropología, Bohannan Paul, España; segunda edición, 1993
[57]           J. Steward en Lecturas de Antropología, Bohannan Paul, España; segunda edición, 1993
[58]           M. Harris en Lecturas de Antropología, Bohannan Paul, España; segunda edición, 1993
[59]           El caballo echo de masa de pan
[60]           Entrevista a Doña María C. Araujo, del Cuaderno de campo, Néstor Araujo M. 2001, pg 8
[61]           Comida pican­te que se cocina para las almas mayores.
[62]           Entrevista a Doña Juana Condori, del Cuaderno de campo, Antonio Escarzo. 2001, pg 10
[63]     Porción de azúcar estirada y esponjosa en forma de pan.

No hay comentarios:

Publicar un comentario