sábado, 11 de marzo de 2017

Formaciones sociales de los iroqueses: La gens



Formaciones sociales de los iroqueses: La gens


UBICACIÓN

Pueblo cultivador, ubicado en la región de las montañas Apalaches del "Piedemonte" (así se llaman las tierras onduladas que forman las vertientes orientales

Los Iroqueses son un pueblo del sur oeste, en tiempos prehistóricos vivían al oeste del Misisipí inferior. Lingüísticamente parientes de los Caldo.

Mas tarde se movilizaron a través de Ohai donde actualmente ocupan reservaciones. En el Ohai superior, los Cheroki se separaran del grupo mayor hacia el sur (la región de los Apalaches) mientras otras tribus iroquesas, los Conestoga y los Tuskarora avanzaron por Pennsylvania y Carolina del Norte hasta el mar. Esto indica que estos pueblos (Iroqueses, Cheroki, Algonquinos) desplazaran al sur este a los SIUX.


ÁREA DE INFLUENCIA.

El área de influencia IROQUESES es muy amplia ya que su organización social comenzó con fratrias para luego de procesos culturales se convirtieran en una confederación[1], en los que hoy comprenden los territorios de Wisconsion , Michigan y Nueva York, para luego ocupar Arkansas, Missuri e Iowa.


CULTURA MATERIAL.

Para formarse una idea del nivel cultural de todos estos pueblos en épocas anteriores es indispensable ver desde los tiempos prehistóricos. Al sur oeste es una región de arquitectura litica en tiempos prehistóricos.

El suroeste del mas alla de los Apalaches es de la clásica distribución de los montículos (monts), y solo en el estado de Ohai se encontraran mas de 5200. Todo esto indica que esta cultura se disperso y extendió sus ramificaciones hasta Wisconsion , Michigan y Nueva York, para luego invadir las tierras de Arkansas, Missuri e Iowa. Estos rasgos culturales no son los mismos sino que presentan una gran variedad. En su mayoría los mont son, terraplenes compactos y cimientos de chozas circulares aunque en los asentamientos netamente iroqueses se encuentran cimientos de chozas cuadrangulares.


RELIGIÓN Y ARTE

En Norteamérica, las mascaras de la costa noroccidental alcanzan una gran riqueza en cuanto a la variedad y forma, riqueza con la que sólo pue­den rivalizar algunas zonas de Melanesia. Muchas máscaras de la costa noroccidental poseen algunas partes móviles que se accionan por medio de bisagras y cordeles y que son ma­nipuladas por el actor para aumentar el efecto dramático.  Algunas tienen una cara interna y otra externa, para representar el carácter dual (animal y humano) de los primeros progenitores mitológicos.  Los factores más importantes que han influido en la exótica perfección de las más­caras de la costa noroccidental son:

­  (1) Una orga­nización social que valora el status hereditario basado en parte en la descendencia a través de unos fundadores ancestrales mitológicos del li­naje
­  (2) La elaboración de danzas dramáticas que representan las hazañas de los héroes míticos.
­              (3) El dominio de la técnica de la talla.
­              (4) Un vi­goroso impulso creador.

En el extremo oriental de Norteamérica, las máscaras iroquesas fabricadas y empleadas por la Sociedad de la Cara Falsa de curanderos no son tan ricas en variedad o tan elaboradas como las de la costa noroccidental, pero llevan el sello de un realismo grotescamente humorista destinado a ahuyentar a los malos espíritus.  Si bien la inten­ción de las máscaras es seria, uno no puede imaginarse al artista con un gesto de burla mientras las está tallando.


ORGANIZACIÓN SOCIAL

La organización social de la mayoría de los pueblos primitivos se basa en las relaciones de las gentes, y los iroqueses no son una excepción, ya que ellos basan sus organización en la gens, a la que se denomina como clan. Este tipo de organización originada en el salvajismo[2] y que perdura en los tres estadios de la barbarie (según la clasificación de Morgan) que son sustituidas por tribus que pasaron a la civilización.

Como la organización basada en gens se prohibían el intercambio matrimonial, dándose el tabú del incesto, lo que indujo a una sucesión por vía femenina. La gens tiende a formar parejas donde los hijos varones son exclusivos ya que ellos en su momento irán a formar parte de otro clan. La gens suministraba al individuo, basándose en las relaciones de parentesco, protección que ningún otro sistema podría haberle ofrecido. Los iroqueses vivían en el inferior de la barbarie cuando fueren descubiertos y sabían desembolsares muy vine en ese tipo de vida.

Ellos fabricaban cuerdas, redes, y bramantes con filamentos de corteza; tenían fajas y correas de carga, con trama y urdimbre, de los mismos materiales; elaboraban vasijas de barro y pilas, con arcilla mezclada con materia siliceas, y endurecidas a fuego, algunas de las cuales adornadas con medallones toscos; cultivaban maíz, judías, calabazas y tabaco en canteros de huerta, y hacían un pan sin levadura de maíz pisado, cocían en vasijas de barro[3], curtían los cueros para confeccionar faldas, polainas y mocasines; empleaban el mazo de guerra, arco y flecha como armas principales; utilizaban implementos de piedra y de pedernal, vestían prendas de cuero, y eran cazadores y pescadores diestros. Construían viviendas comunes, los bastante grandes para dar cabida a cinco, diez y veinte familias, y cada hogar practicaba el comunismo (o una especie de el) en el régimen de vida; pero no conocían la piedra o el adobe para ala construcción de edificios, ni tampoco el empleo de metales nativos.

­ LA LARGA CASA DE LOS IROQUESES
En esta se observa una visión mas típica de las casas familiares colectivas. La estructura de una de ellas se asemeja a la cabaña Quonset[4]. Sobre las paredes verticales se colocan un tejido de tablillas de corteza seca. La casa puede ampliarse o reducirse muy fácilmente añadiendo o quitando secciones en cualquiera de los extremos. Las puertas están situadas en los extremos, con un corre­dor a lo largo de toda la casa, el cual en algún ca­so medía hasta 100 m de longitud, casi como un campo de fútbol. En el centro del pasillo incluso habían chimeneas espaciadas. Como ha sido observado por Lafitau:

A lo largo de los hogares se extiende a cada lado una plataforma de 3 o 4 metros de longitud por 1,5 o 2 de anchura y casi tantos de alto.  Estas pla­taformas, cerradas por todos lados excepto hacia el fuego, sirven de lecho y de sillas; sobre la cor­teza que forma el suelo de la plataforma se ex­tienden esteras de junco y piel...
La base de la plataforma, sobre la que duer­men, se eleva más de un pie del suelo... para evitar la humedad, y no es más grande, en cam­bio, para evitar el inconveniente del humo que se hace insoportable dentro de las chozas al estar de pie o algo incorporado.
La corteza que cubre las plataformas por enci­ma y que forma el techo del lecho les sirve de ala­cena y despensa, donde colocan... sus platos y todos los pequeños utensilios de su vivienda.  En­tre las plataformas se colocan grandes cofres de corteza... de 1,5 a 2 metros de altura, donde po­nen el maíz una vez desvainado ...[5]

Cada una de estas casas largas «pertenecía» a un linaje de mujeres emparentadas (matrilinaje) encabezado por una anciana influyente.  La vivienda comprendía a sus hijas con sus esposos e hijos.  Habitualmente también incluía a sus hermanas y a sus familias, así como a las familias de sus nie­tas casadas.  La larga casa llevaba el nombre y la enseña de la familia matrilineal predominante (excepto en el caso de la tribu seneca).  Se con­sideraba que los hombres casados debían trasla­darse a la casa larga de la mujer, pero el hijo de una madre influyente casado con una muchacha de una familia de menor prestigio podía perma­necer en el hogar materno.  Y puesto que los iro­queses tenían la costumbre de adoptar a los ene­migos cautivos para reemplazar a sus parientes fallecidos, siempre había alguno de ellos en la casa.
Las mujeres podían expulsar a sus maridos en cualquier momento.  Al divorciado desahuciado no le quedaba más que recoger sus utensilios y marcharse.  No podía hacer ninguna demanda le­gal sobre los hijos ni sobre la casa.
La segregación dentro de la casa se establecía atendiendo a las familias conyugales.  Cada mujer tenía su compartimento, que compartía con su es­poso y sus hijos.  La comida era en parte una cues­tión de la colectividad de familias y en parte de las familias separadas.  Cada familia conyugal compartía con los ocupantes del compartimento opuesto un hogar para cocinar.


Distribución del trabajo según el sexo

En las tres cuartas partes de todas las sociedades, las tareas de recolección de alimento y combus­tible, la molienda del grano y las semillas, la pre­paración de los alimentos para su conservación, el tejido y la alfarería, y la fabricación de esteras y cestos se asignan a las mujeres.  Todos ellos son trabajos que, a excepción de la recolección de ali­mentos, pueden ser efectuados en las proximida­des del hogar y de los hijos.

Por otro lado, la caza es un trabajo exclusiva­mente masculino en todas las sociedades compren­didas en el Ethnographic Atlas de Murdock, a ex­cepción de la tailandesa.  La pesca es una tarea casi siempre masculina.  El cuidado del ganado vacuno es un trabajo casi exclusivamente mascu­lino en el Viejo Mundo, pero en otras zonas de la tierra y con respecto al cuidado de otros anima­les domésticos no se observa una división clara del trabajo según el sexo.

La participación de los hombres y las mujeres en la horticultura y la agricultura varía de una región a otra.  En África, al sur del Sáhara, los huertos son cultivados predominantemente por las mujeres.  En la zona mediterránea, los hom­bres llevan a cabo la mayor parte de tareas agrí­colas.  En Asia, los hombres y mujeres horticulto­res trabajan juntos, mientras que en los Mares del Sur el huerto es responsabilidad de las mujeres. Entre los indios mari­copas del sur de Arizona, (América del norte) tejer era un trabajo masculino.  Las mujeres cosechaban y alijaban el algodón, que era cultivado exclusivamente por los hombres, y ambos sexos lo hilaban[6]. En la América del siglo XIX, se consideraba que los muchachos eran aptos para la natación, pero no así las muchachas; pero entre los yaghanes de la Tierra del Fuego, las que nadan son las mu­jeres.  Entre los indios pueblo, la mayor parte del trabajo del huerto es efectuado por los hombres; entre los iroqueses la labranza era un trabajo reservado a las mujeres.

A la vista de todo ello, los antropólogos han aprendido a rechazar las generalizaciones del tipo que las mujeres son «naturalmente» amas de casa o más «pacíficas» o más «religiosas» que los hombres.  Pero la antropología ha establecido también que alrededor del mundo, ciertas activi­dades son asignadas preponderantemente a los hombres y otras a las mujeres.

En una tercera parte de las sociedades, en un quinto responsabilidad de los hombre y en la mitad de ambos.


SISTEMAS DE PARENTESCO

En el sistema iroqués de terminología, los hermanos y los primos paralelos del mismo sexo suelen quedar incluidos bajo un mismo término, mientras que los primos cruzados se diferencian con términos distintos. La terminología iroquesa es casi inexistente entre las sociedades de organización bilateral. Está débilmente correlacionado[7] con los grupos de descendencia matrilineales y duolineales, y parece producto de un débil sistema matrilineal, uxorilocal, de organización social.


ORGANIZACIÓN POLÍTICA

Los sistemas estatales poseen jefes, reyes o con­sejos con autoridad sobre ciertas esferas de la acti­vidad social que abarcan a toda la sociedad. Los iroqueses tenían como máximo rango político al jefe.

La complejidad de la vida social agu­diza la necesidad de un liderazgo y de la dele­gación de la responsabilidad. Las sociedades que son suficientemente complejas para poseer un estado tienen siempre jefes. El jefe se diferencia del cabecilla meramente en un mayor grado de autoridad y de prestigio. Su posición puede ser heredada. Las funciones y los poderes del jefe varían de un pueblo a otro.

En Norteamérica no era habitual que un jefe poseyera un poder intenso. En muchas tribus se prestaba gran atención a separar las funciones de los jefes de paz y los jefes de guerra. Los jefes de paz eran los gobernadores civiles. Generalmente eran cabecillas de clan o de banda que habían sido elevados al status de miembro del consejo tribal. Supervisaban las relaciones tribales inter­nas y ejercían poderes judiciales en los pocos ca­sos de delito. Pero la mayoría de ofensas legales permanecían dentro del campo de los delitos pri­vados y debían ser resueltos por las partes im­plicadas. Algunas veces, como en el caso de los cheyennes, los omahas y los iroqueses, los jefes civiles eran explícitamente elegidos por un tiempo limitado. Los jefes de guerra eran los cabecillas de las fraternidades mi­litares, pero también podía ser el jefe de guerra cualquier hombre que tuviera un historial exce­lente como guerrero. Naturalmente, los jefes de guerra podían hacer sentir su opinión en la tribu, pero tenían unos poderes constitucionales muy li­mitados en cuanto a la gestión del campamento en tiempos de paz.

Con el transcursos del tiempo, las tribus iroquesas han llegado a varían un tanto en numero y nombre de sus respectivas gentes (gens). Su mayor numero fue el de ocho, como sigue[8]:


Esto demuestra que varias gentes han desaparecido por vicisitudes del tiempo, y otras se formaron por un exceso de personas en una gens.

Con el conocimiento de como era su organización política, derechos y obligaciones se entenderá cuales de ellas se han pasado a las fratrias y tribus.


La gen se individualiza por los siguientes derechos y obligaciones que se imponían a sus miembros lo que se conoce como el jus gentilicium.

3. El derecho a elegir a su chamen
4. El derecho de deponer a su chamen y jefes
5. La prohibición de casare dentro de la gens
6. Derecho mutuo de herencia de los bienes de miembros fallecidos
7. Obligaciones reciprocaras de ayuda, defensa y desagravio de ofensas
8. Ceremonias religiosas de la gens
9. Cementerio común
10.  El derecho de adopción de extraños en la gens
11.  El derecho a adjudicar nombres a sus miembros
12.  El concejo de la gens

Estas ceremonias y rituales daban vitalidad y amparaban a los miembros de la gens.

1. el derecho a elegir a su chamen. En casi todas las tribus norte americanas se tenia a dos jefes, uno era el chamen y otro el jefe común. Mientras que el primero era heredado el segundo no, se confería por mérito a sus logros personales, y el cargo moría con el individuo. En las sociedades que seguían un matrilinaje el hijo no podía heredar el cargo de su padre, ya que el era de otro clan, todo esto bajo la lógica de que ningún clan permitiría que un mimbreo de otro clan se a su chamen. Ademas que los deberes del chamen eran netamente de paz, por lo que no podía ir a la guerra en su condición de chaman, por lo que los jefes que eran ascendidos por sus valor, pericia en los negocios o elocuencia al dar concejo, eran la clase superior en capacidad, bine que no en autoridad sobre la gens. La relación del chamen eran primordialmente con la gens, mientras que la autoridad del jefe se enmarcaba en los asuntos de la tribu, del cual era miembro del concejo, al igual que el chamen
El puesto de chamen era natural en la gens, ya que era un articulador de su familia consanguínea, donde sus funciones y deberes eran claramente definidos. Se desenvuelve en su papel paternal heredando, y electo entre los miembros varones de la gens, todos aquel que en una linea matrilineal eran parientes colaterales del chamen. Explicando que se heredaba de hermano a hermano, de tío a sobrino y muy raras veces de abuelo a nieto. La elección será directa entre los hombres y mujeres de edad adulta, recaerá en el hermano propio del fallecido, o en el sobrino, prefiriendo al hermano del chamen fallecido, o al hijo de la hermana de el chamen. El echo de que existan varios hombres parientes propios o colaterales, no implicaban que unos tenían privilegio sobre otros, ya que todos los varones de la gens eran igualmente elegibles.

Por ejemplo a la muerte de un chamen séneca muerto se convocaba a un concejo de gentiles, que elegían entre los miembros varones de la gens a dos candidatos, luego se llamaba a todos los mayores varones y mujeres, para que ellos decidan cual seria el nuevo chamen, que era el que tenia mayor numero de adhesiones positivas. Pero eso no era todo, para que sea reconocido el nuevo chamen debía ser aceptado por el concejo de la fratria que los conformaban las otras siete gens, se el nuevo chamen era rechazado la elección quedaba nula, por los que la gens volvía a elegir a otro, pero si este nuevo chamen era ratificado por el concejo deriva ser exaltado a como nuevo chamen, es decir investido en el nuevo cargo para poder realizar sus funciones. Esto era por que el chamen era automáticamente miembro del concejo de gentes y del consejo de tribu, y con este sistema se consultaba con las otras gens. Lo mismo se hacia para elegir a jefes, pero no se consultaba al concejo para elegir a jefes de menor rango que el chamen.

El principio de democracia se basaba en que la gens podía elegir a sus chamanes, cubriéndolo para evitara usurpaciones del cargo.

Por los genera el numero de jefes es proporcional al numero de personas. “Entre los séneca-iroqueses hay un jefe por cada cincuenta personas[9]”, esto en la actualidad ha variado mucho, por los lógicos procesos de transculturización.

2. el derecho de deponer a su chamen y jefes. El cargo de chamen que nominalmente era vitalicio, dependía de la actitud del elegido, ya que una falta de concordancia e respeto hacia que el concejo de la gens lo degradara. La exaltación en el cargo de chamen se denomina simbólicamente como armado de cuernos, su degradación es “quitado de cuerno”.
El armado de cuerno simboliza la posición predominante de el individuo sobre los demás. Cuando un chamen o jefe era degradado correctamente por el concejo de su gens, dejaba su cualidad superior para convertiste un individuo particular. El concejo también tenia la potestad de deponer chames o jefes, sin aguardar la acción de sus gens, o aun sin el consentimiento de esta. Mediante el uso ocasional de esta prerrogativa se imponía el poder de los gentiles sobre los chamanes y jefes.


3. la prohibición de casare dentro de la gens. La negación fundamental de negar el matrimonio de un progenitor con sus hijas es lógica por razones de parentesco, y por ello se las separa. La consanguinidad típica de las hordas todavía prevalece en la gens, pero la negación de un matrimonio entre hermanos se basa en lógicas razones. Si la gens hubiera cortado de principio con esta tendencia, es seguro que no se hubiese implantado en su totalidad. Los iroqueses mantienen aun la regla de negar el matrimonio en la gens.

4. derecho mutuo de herencia de los bienes de miembros fallecidos. En la barbarie eran escasos los bienes que dejaba el finado, pero mediante las posesiones material de este amamantaban se notaba de lejos la necesidad de crear un regla para estas eventualidades. En los iroqueses los bienes del difunto pasaban a posesión de los parientes mas serranos dentro de la gens, esto quiere decir, entre sus hermanos y hermanas propias, o sus tíos maternos, si era varón, en cambio si era mujer, heredaban sus hijas y hermanas, quedando excluidos los varones. Esta forma de que los parientes cercanos hereden es la semilla de la herencia agnatica, todo esto significa que los bienes se quedaban dentro de la gens. Los hijos varones no heredaban nada de su padre ya que eran de gens distintas, tampoco los esposos se heredaban entre si. Todo esto lleva a una mayor autonomía de la gens.

5. obligaciones reciprocaras de ayuda, defensa y desagravio de ofensas. En las sociedades basadas en gens, el individuo recarga toda sus seguridad en ellas. Entro los iroqueses era regular el vengar la muerte de un pariente. Sin embargo se buscaba una forma de arreglo entre la gen del matador y la de la víctima, ambas realizan un concejo por separado, don de la gens del matador por lo general, repudian el echo e imponen castigos que son en forma de pesa a los parientes del muerto en regalos muy valiosos, tomando en cuenta los factores atenuantes , generalmente llagando a un acuerdo. pero si los parientes son muy implacables, su gens designan a uno o dos vengadores, que tienen la obligación de buscar al perpetrador hasta el fin y matarlo en el acto. En caso de que el matador fuese acabado antes del procesos la gens de la nueva víctima no tenia derecho a reclamo ya que se había pagado vida con vida. De esta forma se establecía un principio de camaradería y protección entre los miembros de la gens

6. el derecho a adjudicar nombres a sus miembros. En los iroqueses no existía la costumbre de nombrar a la persona con un nombre que los distinga de en otro los individuos como pariente de.., pero si se acostumbra asignar a cada individuo una característica de nombre que identifique a la gens[10], como también a otros pueblos que comparten con los iroqueses el sistema de la gens.

Se hallaban en usos dos clases de nombres, una para niños y niñas y otro para la vida adulta, por ejemplo entre los séneca, el cambio de nombre se daba con gran solemnidad. A los dieciséis años o dieciocho el chamen quitaba el nombre de niño o niña, y le otorgaba otro de adulto, y en el siguiente concejo se publicaba el nuevo nombre, por lo que si era varón ya podía cumplir con las funciones de masculinidad.

7. el concejo de la gens. El concejo era el principal  modo de gobierno de la comunidad, ya que este decidía el futuro de la tribu o fratria. El concejo de jefes era la autoridad máxima dentro de los iroqueses, y el concejo de la gens era altamente democrático, donde cada individuo hombre o mujer tenia voz y voto para decidir los asuntos de la gens. Podía nombrar y deponer chamanes.

En la gens todos los hombres eran libres, y se comprometían a guardador la libertad de los otros, donde ni los jefes o chamanes eran superiores a los demás, ligados por lazos de parentesco. La libertad, fraternidad e igualada eran preceptos cardinales de la gens, esto era posible ya que la gens era un órganos de deliberación de gobierno ademas de ser la base del sistema social. Esto hace un sentimiento de interdependencia, donde el individuo no puede realizar ningún logra mayor sin la gens.

8. ceremonias religiosas de la gens. Las ceremonias entre los iroqueses, no marcaba una gran impresión en el sentir de los individuos, ya que ellas eran propias de la gens, pero de ahí partieron la religiosidad politeísta que tenían, sus principales fiestas son seis, (Arce, Siembra, Bayas, Choclo, Cosecha y año nuevo). Cada gens nombraba a unos “custodios de la fe”[11], que eran los encargados de realizar las festividades, testimoniando la fidelidad de cada una. Fijaban los días de las fisgas, haciendo los preparativos junto al chamen, no existiendo director general distinto. La mujer “custodia de Fe”, se encargaba de la realización del banquete que seria servido luego de la ceremonia. Estos ritos eran para invocar al gran Espíritu, y a los espíritus menores, para que continúen sus bendiciones de vida.
9. cementerio común. Los iroqueses dejaban a los muertos en andamios, hasta que se consumieran sus carnes, para luego recoger los huesos  y colocarlos en barricas de corteza, a menudo depositando en la casa donde habito el muerto. También se los enterraba en la propia gens, aunque, si era posible se lo enterraba en un cementerio común, donde se procedía a enterrarlos sin distensión ,pero bajo un claro influjo de la gens.

10.    el derecho de adopción de extraños en la gens. La adopción de miembros a la gens se hacia rara vez, por lo general para salvarlos de la inminente desaparición, como el caso de la gens Gavilán de los séneca que por mutuo acuerdo adopto a un gran numero de individuos de la gens Lobo[12]. Lo que significa que se la adopción es un acto que queda al libre albedrío de la gens.

En los iroqueses la adopción se realizaba frente a un concejo, que lo convertía prácticamente en un rito religioso. Por ejemplo “Luego de que el pueblo se hubiese reunido en la casa del concejo, uno de los jefes de dirigía a la asamblea, dando cuenta de la persona, la razón de su adopción, el nombre de  y gens del adoptivo, y el nombre conferido del novicio. Entonces los jefes tomaban aquel de los brazos y los paseaban de ida y vuelta por la sala del concejo, cantando el canto de adopción, a este respondía la Asambleas con un coro musical al fin de cada verso. El paseo continuaba hasta tanto hubiese terminado los versos. [...].”[13]


BIBLIOGRAFÍA

­              La Sociedad Primitiva, Lewis H. Morgan; Ediciones Quinto Sol; segunda edición, México D.F. 1986. pg 141

­              La Sociedad Primitiva, Lewis H. Morgan; tr: Luis María Torres, Roberto Raufet, Dr. Ramón E. Velázquez y María Angélica Costa; Editorial Lautaro; 1946

­              Antropología y Experiencia Humana, Adamson Hoebel - Tomas Weber, tr Margarita Costas;  Editorial OMEGA; 1985

­              La Etnología y sus métodos, Antropología Americana Volumen 22; 1935

­              Desarrollo de las Teorías Antropológicas, Marvin Harris, MacGrau Hill



1        [1]  La Sociedad Primitiva, Lewis H. Morgan; tr: Luis María Torres, Roberto Raufet, Dr. Ramón E. Velázquez y María Angélica Costa; Editorial Lautaro; 1946. pg 126
2        [2]  Lewis H. Morgan divide al desarrollo histórico de las culturas en Salvajismo barbarie y civilización: La Sociedad Primitiva, Lewis H. Morgan; Ediciones Quinto Sol; segunda edición, México D.F. 1986. pg 37
3        [3]  Estos panes o tortas tenían alrededor de 15 cm de diámetro
4        [4]  Antropología y Experiencia Humana, Adamson Hoebel - Tomas Weber, tr Margarita Costas; Editorial OMEGA; 1985 pg 227
5        [5]  Traducción al francés por M. L. En L. H. Morgan (H. B. Lloyd’s ed.), League of tehe Ho-dé-no-sau-nee or Iroquois, vol 2, apéndice B, pg, 209-291.
6        [6]  L. Siper, Yuman Tribes of the gila River, pg. 104
7        [7]  A. D. Coult y R. W. Habenstein, Cross Tabulations of Murdock’s World Ethnographic Sample, pg. 512
8        [8]  La Sociedad Primitiva, Lewis H. Morgan; Ediciones Quinto Sol; segunda edición, México D.F. 1986. pg 132
1        [9]  La Sociedad Primitiva, Lewis H. Morgan; Ediciones Quinto Sol; segunda edición, México D.F. 1986. pg 135
9        [10] Una de las doce gentes de los homahas es Lä-ra-da, el Milano, que cuenta con los siguientes nombres
10     
11       Nombre de varones
12     
13     
14       Nombre de mujeres
15     
16    [11] Los custodios de la fe eran mas o menos el mismo numero que los jefes, y eran escogidos por los sabios y las matronas de cada gens. Despues de sus designación se les investía en un concejo de tribu, bajos ceremonia adecuada. Se les quitaba sus nombres confirendoles otros acordes a esta clase. Se nombraban a hombres y mujeres en numero mas o menos igual. Eran los censores públicos con facultad de denunciar los delitos de las personas. El cargo no se podía rechazar, pero luego de un tiempo se podía renunciar dejando el nuevo nombre y retomando el antiguo.
17    [12] La Sociedad Primitiva, Lewis H. Morgan; Ediciones Quinto Sol; segunda edición, México D.F. 1986. pg 141
18    [13] Ídem pg 141

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