Formaciones sociales de los iroqueses: La gens
UBICACIÓN
Pueblo cultivador,
ubicado en la región de las montañas Apalaches del "Piedemonte" (así
se llaman las tierras onduladas que forman las vertientes orientales
Los Iroqueses son un pueblo del sur oeste, en tiempos prehistóricos
vivían al oeste del Misisipí inferior. Lingüísticamente parientes de los Caldo.
Mas tarde se movilizaron a través de Ohai donde actualmente ocupan
reservaciones. En el Ohai superior, los Cheroki
se separaran del grupo mayor hacia el sur (la región de los Apalaches) mientras
otras tribus iroquesas, los Conestoga
y los Tuskarora avanzaron por
Pennsylvania y Carolina del Norte hasta el mar. Esto indica que estos pueblos (Iroqueses, Cheroki, Algonquinos)
desplazaran al sur este a los SIUX.
ÁREA DE
INFLUENCIA.
El área de influencia IROQUESES es muy amplia ya que su organización
social comenzó con fratrias para luego de procesos culturales se convirtieran
en una confederación[1], en los que
hoy comprenden los territorios de Wisconsion , Michigan y Nueva York, para
luego ocupar Arkansas, Missuri e Iowa.
CULTURA
MATERIAL.
Para formarse una idea del nivel cultural de todos estos pueblos en
épocas anteriores es indispensable ver desde los tiempos prehistóricos. Al sur
oeste es una región de arquitectura litica en tiempos prehistóricos.
El suroeste del mas alla de los Apalaches es de la clásica
distribución de los montículos (monts), y solo en el estado de Ohai se
encontraran mas de 5200. Todo esto indica que esta cultura se disperso y
extendió sus ramificaciones hasta Wisconsion , Michigan y Nueva York, para
luego invadir las tierras de Arkansas, Missuri e Iowa. Estos rasgos culturales
no son los mismos sino que presentan una gran variedad. En su mayoría los mont
son, terraplenes compactos y cimientos de chozas circulares aunque en los
asentamientos netamente iroqueses se encuentran cimientos de chozas
cuadrangulares.
RELIGIÓN Y
ARTE
En Norteamérica, las mascaras de la costa noroccidental alcanzan una
gran riqueza en cuanto a la variedad y forma, riqueza con la que sólo pueden
rivalizar algunas zonas de Melanesia. Muchas máscaras de la costa noroccidental
poseen algunas partes móviles que se accionan por medio de bisagras y cordeles
y que son manipuladas por el actor para aumentar el efecto dramático. Algunas tienen una cara interna y otra
externa, para representar el carácter dual (animal y humano) de los primeros
progenitores mitológicos. Los factores
más importantes que han influido en la exótica perfección de las máscaras de
la costa noroccidental son:
(1) Una organización social que valora el status hereditario basado
en parte en la descendencia a través de unos fundadores ancestrales mitológicos
del linaje
(2) La elaboración de danzas dramáticas que representan las hazañas
de los héroes míticos.
(3) El dominio de la técnica de
la talla.
(4) Un vigoroso impulso
creador.
En el extremo oriental de Norteamérica, las máscaras iroquesas
fabricadas y empleadas por la Sociedad de la Cara Falsa de curanderos no son
tan ricas en variedad o tan elaboradas como las de la costa noroccidental, pero
llevan el sello de un realismo grotescamente humorista destinado a ahuyentar a
los malos espíritus. Si bien la intención
de las máscaras es seria, uno no puede imaginarse al artista con un gesto de
burla mientras las está tallando.
ORGANIZACIÓN SOCIAL
La organización social de la mayoría de los pueblos primitivos se
basa en las relaciones de las gentes, y los iroqueses no son una excepción, ya
que ellos basan sus organización en la gens, a la que se denomina como
clan. Este tipo de organización originada en el salvajismo[2] y que
perdura en los tres estadios de la barbarie (según la clasificación de Morgan)
que son sustituidas por tribus que pasaron a la civilización.
Como la organización basada en gens se prohibían el
intercambio matrimonial, dándose el tabú del incesto, lo que indujo a una
sucesión por vía femenina. La gens tiende a formar parejas donde los
hijos varones son exclusivos ya que ellos en su momento irán a formar parte de
otro clan. La gens suministraba al individuo, basándose en las
relaciones de parentesco, protección que ningún otro sistema podría haberle
ofrecido. Los iroqueses vivían en el inferior de la barbarie cuando fueren
descubiertos y sabían desembolsares muy vine en ese tipo de vida.
Ellos fabricaban cuerdas, redes, y bramantes con filamentos de
corteza; tenían fajas y correas de carga, con trama y urdimbre, de los mismos
materiales; elaboraban vasijas de barro y pilas, con arcilla mezclada con
materia siliceas, y endurecidas a fuego, algunas de las cuales adornadas con
medallones toscos; cultivaban maíz, judías, calabazas y tabaco en canteros de
huerta, y hacían un pan sin levadura de maíz pisado, cocían en vasijas de barro[3], curtían
los cueros para confeccionar faldas, polainas y mocasines; empleaban el mazo de
guerra, arco y flecha como armas principales; utilizaban implementos de piedra
y de pedernal, vestían prendas de cuero, y eran cazadores y pescadores
diestros. Construían viviendas comunes, los bastante grandes para dar cabida a
cinco, diez y veinte familias, y cada hogar practicaba el comunismo (o una
especie de el) en el régimen de vida; pero no conocían la piedra o el adobe
para ala construcción de edificios, ni tampoco el empleo de metales nativos.
LA
LARGA CASA DE LOS IROQUESES
En esta se observa una visión mas típica de las casas familiares
colectivas. La estructura de una de ellas se asemeja a la cabaña Quonset[4]. Sobre las
paredes verticales se colocan un tejido de tablillas de corteza seca. La casa
puede ampliarse o reducirse muy fácilmente añadiendo o quitando secciones en
cualquiera de los extremos. Las puertas están situadas en los extremos, con un
corredor a lo largo de toda la casa, el cual en algún caso medía hasta 100 m
de longitud, casi como un campo de fútbol. En el centro del pasillo incluso
habían chimeneas espaciadas. Como ha sido observado por Lafitau:
A lo largo de los hogares se extiende a cada lado una plataforma de 3 o 4 metros de longitud por 1,5 o 2 de
anchura y casi tantos de alto. Estas plataformas,
cerradas por todos lados excepto hacia el fuego, sirven de lecho y de
sillas; sobre la corteza que forma el suelo de la plataforma se extienden
esteras de junco y piel...
La base de la plataforma, sobre la que duermen, se eleva más de un pie del suelo... para evitar
la humedad, y no es más grande, en cambio, para evitar el inconveniente
del humo que se hace insoportable dentro de las chozas al estar de
pie o algo incorporado.
La corteza que cubre las plataformas por encima y que forma el techo del lecho les sirve de alacena y
despensa, donde colocan... sus platos y todos los pequeños
utensilios de su vivienda. Entre
las plataformas se colocan grandes cofres de corteza... de 1,5 a
2 metros de altura, donde ponen el maíz una vez desvainado ...[5]
Cada una de estas casas largas «pertenecía» a un linaje de mujeres
emparentadas (matrilinaje) encabezado por una anciana influyente. La vivienda comprendía a sus hijas con sus
esposos e hijos. Habitualmente también
incluía a sus hermanas y a sus familias, así como a las familias de sus nietas
casadas. La larga casa llevaba el nombre
y la enseña de la familia matrilineal predominante (excepto en el caso de la
tribu seneca). Se consideraba que los
hombres casados debían trasladarse a la casa larga de la mujer, pero el hijo
de una madre influyente casado con una muchacha de una familia de menor
prestigio podía permanecer en el hogar materno. Y puesto que los iroqueses tenían la
costumbre de adoptar a los enemigos cautivos para reemplazar a sus parientes
fallecidos, siempre había alguno de ellos en la casa.
Las mujeres podían expulsar a sus maridos en cualquier momento. Al divorciado desahuciado no le quedaba más
que recoger sus utensilios y marcharse.
No podía hacer ninguna demanda legal sobre los hijos ni sobre la casa.
La segregación dentro de la casa se establecía atendiendo a las
familias conyugales. Cada mujer tenía su
compartimento, que compartía con su esposo y sus hijos. La comida era en parte una cuestión de la
colectividad de familias y en parte de las familias separadas. Cada familia conyugal compartía con los
ocupantes del compartimento opuesto un hogar para cocinar.
Distribución
del trabajo según el sexo
En las tres cuartas
partes de todas las sociedades, las tareas de recolección de alimento y combustible,
la molienda del grano y las semillas, la preparación de los alimentos para su
conservación, el tejido y la alfarería, y la fabricación de esteras y cestos se
asignan a las mujeres. Todos ellos son
trabajos que, a excepción de la recolección de alimentos, pueden ser
efectuados en las proximidades del hogar y de los hijos.
Por otro lado, la caza
es un trabajo exclusivamente masculino en todas las sociedades comprendidas
en el Ethnographic Atlas de Murdock, a excepción de la tailandesa. La pesca es una tarea casi siempre
masculina. El cuidado del ganado vacuno
es un trabajo casi exclusivamente masculino en el Viejo Mundo, pero en otras
zonas de la tierra y con respecto al cuidado de otros animales domésticos no
se observa una división clara del trabajo según el sexo.
La participación de
los hombres y las mujeres en la horticultura y la agricultura varía de una
región a otra. En África, al sur del
Sáhara, los huertos son cultivados predominantemente por las mujeres. En la zona mediterránea, los hombres llevan
a cabo la mayor parte de tareas agrícolas.
En Asia, los hombres y mujeres horticultores trabajan juntos, mientras
que en los Mares del Sur el huerto es responsabilidad de las mujeres. Entre los
indios maricopas del sur de
Arizona, (América del norte) tejer era un trabajo masculino. Las mujeres cosechaban y alijaban el algodón,
que era cultivado exclusivamente por los hombres, y ambos sexos lo hilaban[6].
En la América del siglo XIX, se consideraba que los muchachos eran aptos para
la natación, pero no así las muchachas; pero entre los yaghanes de la Tierra del Fuego, las que nadan son las mujeres. Entre los indios pueblo, la mayor parte del
trabajo del huerto es efectuado por los hombres; entre los iroqueses la labranza era un trabajo
reservado a las mujeres.
A la vista de todo
ello, los antropólogos han aprendido a rechazar las generalizaciones del tipo
que las mujeres son «naturalmente» amas de casa o más «pacíficas» o más
«religiosas» que los hombres. Pero la
antropología ha establecido también que alrededor del mundo, ciertas actividades
son asignadas preponderantemente a los hombres y otras a las mujeres.
En una tercera parte
de las sociedades, en un quinto responsabilidad de los hombre y en la mitad de
ambos.
SISTEMAS DE PARENTESCO
En el sistema iroqués de terminología, los hermanos y los primos
paralelos del mismo sexo suelen quedar incluidos bajo un mismo término,
mientras que los primos cruzados se diferencian con términos distintos. La
terminología iroquesa es casi inexistente entre las sociedades de organización
bilateral. Está débilmente correlacionado[7] con los
grupos de descendencia matrilineales y duolineales, y parece producto de un
débil sistema matrilineal, uxorilocal, de organización social.
ORGANIZACIÓN
POLÍTICA
Los sistemas estatales poseen jefes, reyes o consejos con autoridad
sobre ciertas esferas de la actividad social que abarcan a toda la sociedad.
Los iroqueses tenían como máximo rango político al jefe.
La complejidad de la vida social agudiza la necesidad de un
liderazgo y de la delegación de la responsabilidad. Las sociedades que son
suficientemente complejas para poseer un estado tienen siempre jefes. El jefe
se diferencia del cabecilla meramente en un mayor grado de autoridad y de
prestigio. Su posición puede ser heredada. Las funciones y los poderes del jefe
varían de un pueblo a otro.
En Norteamérica no era habitual que un jefe poseyera un poder
intenso. En muchas tribus se prestaba gran atención a separar las funciones de
los jefes de paz y los jefes de guerra. Los jefes de paz eran los gobernadores
civiles. Generalmente eran cabecillas de clan o de banda que habían sido
elevados al status de miembro del consejo tribal. Supervisaban las relaciones
tribales internas y ejercían poderes judiciales en los pocos casos de delito.
Pero la mayoría de ofensas legales permanecían dentro del campo de los delitos
privados y debían ser resueltos por las partes implicadas. Algunas veces,
como en el caso de los cheyennes,
los omahas y los iroqueses, los jefes civiles eran
explícitamente elegidos por un tiempo limitado. Los jefes de guerra eran los
cabecillas de las fraternidades militares, pero también podía ser el jefe de
guerra cualquier hombre que tuviera un historial excelente como guerrero.
Naturalmente, los jefes de guerra podían hacer sentir su opinión en la tribu,
pero tenían unos poderes constitucionales muy limitados en cuanto a la gestión
del campamento en tiempos de paz.
Con el transcursos del tiempo, las tribus iroquesas han llegado a
varían un tanto en numero y nombre de sus respectivas gentes (gens). Su
mayor numero fue el de ocho, como sigue[8]:
Esto demuestra que varias gentes han desaparecido por vicisitudes
del tiempo, y otras se formaron por un exceso de personas en una gens.
Con el conocimiento de como era su organización política, derechos y
obligaciones se entenderá cuales de ellas se han pasado a las fratrias y
tribus.
La gen se individualiza por los siguientes derechos y obligaciones
que se imponían a sus miembros lo que se conoce como el jus gentilicium.
3. El derecho a elegir a su chamen
4. El derecho de deponer a su chamen y jefes
5. La prohibición de casare dentro de la gens
6. Derecho mutuo de herencia de los bienes de miembros fallecidos
7. Obligaciones reciprocaras de ayuda, defensa y desagravio de ofensas
8. Ceremonias religiosas de la gens
9. Cementerio común
10. El derecho de adopción de extraños en la gens
11. El derecho a adjudicar nombres a sus miembros
12. El concejo de la gens
Estas ceremonias y rituales daban vitalidad y amparaban a los
miembros de la gens.
1. el derecho a elegir a su chamen. En casi todas las tribus norte
americanas se tenia a dos jefes, uno era el chamen y otro el jefe común.
Mientras que el primero era heredado el segundo no, se confería por mérito a
sus logros personales, y el cargo moría con el individuo. En las sociedades que
seguían un matrilinaje el hijo no podía heredar el cargo de su padre, ya que el
era de otro clan, todo esto bajo la lógica de que ningún clan permitiría que un
mimbreo de otro clan se a su chamen. Ademas que los deberes del chamen eran
netamente de paz, por lo que no podía ir a la guerra en su condición de chaman,
por lo que los jefes que eran ascendidos por sus valor, pericia en los negocios
o elocuencia al dar concejo, eran la clase superior en capacidad, bine que no
en autoridad sobre la gens. La relación del chamen eran primordialmente
con la gens, mientras que la autoridad del jefe se enmarcaba en los
asuntos de la tribu, del cual era miembro del concejo, al igual que el chamen
El puesto de chamen
era natural en la gens, ya que era un articulador de su familia
consanguínea, donde sus funciones y deberes eran claramente definidos. Se
desenvuelve en su papel paternal heredando, y electo entre los miembros varones
de la gens, todos aquel que en una linea matrilineal eran parientes
colaterales del chamen. Explicando que se heredaba de hermano a hermano, de tío
a sobrino y muy raras veces de abuelo a nieto. La elección será directa entre
los hombres y mujeres de edad adulta, recaerá en el hermano propio del fallecido,
o en el sobrino, prefiriendo al hermano del chamen fallecido, o al hijo de la
hermana de el chamen. El echo de que existan varios hombres parientes propios o
colaterales, no implicaban que unos tenían privilegio sobre otros, ya que todos
los varones de la gens eran igualmente elegibles.
Por ejemplo a la
muerte de un chamen séneca muerto
se convocaba a un concejo de gentiles, que elegían entre los miembros varones
de la gens a dos candidatos, luego se llamaba a todos los mayores
varones y mujeres, para que ellos decidan cual seria el nuevo chamen, que era
el que tenia mayor numero de adhesiones positivas. Pero eso no era todo, para
que sea reconocido el nuevo chamen debía ser aceptado por el concejo de la
fratria que los conformaban las otras siete gens, se el nuevo chamen era
rechazado la elección quedaba nula, por los que la gens volvía a elegir
a otro, pero si este nuevo chamen era ratificado por el concejo deriva ser
exaltado a como nuevo chamen, es decir investido en el nuevo cargo para poder
realizar sus funciones. Esto era por que el chamen era automáticamente miembro
del concejo de gentes y del consejo de tribu, y con este sistema
se consultaba con las otras gens. Lo mismo se hacia para elegir a jefes,
pero no se consultaba al concejo para elegir a jefes de menor rango que el
chamen.
El principio de
democracia se basaba en que la gens podía elegir a sus chamanes,
cubriéndolo para evitara usurpaciones del cargo.
Por los genera el
numero de jefes es proporcional al numero de personas. “Entre los séneca-iroqueses
hay un jefe por cada cincuenta personas[9]”,
esto en la actualidad ha variado mucho, por los lógicos procesos de
transculturización.
2. el derecho de deponer a su chamen y
jefes. El cargo de chamen que nominalmente era
vitalicio, dependía de la actitud del elegido, ya que una falta de concordancia
e respeto hacia que el concejo de la gens lo degradara. La exaltación en
el cargo de chamen se denomina simbólicamente como armado de cuernos, su degradación es
“quitado de cuerno”.
El armado de cuerno simboliza
la posición predominante de el individuo sobre los demás. Cuando un chamen o
jefe era degradado correctamente por el concejo de su gens, dejaba su
cualidad superior para convertiste un individuo particular. El concejo también
tenia la potestad de deponer chames o jefes, sin aguardar la acción de sus gens,
o aun sin el consentimiento de esta. Mediante el uso ocasional de esta
prerrogativa se imponía el poder de los gentiles sobre los chamanes y
jefes.
3. la prohibición de casare dentro de
la gens. La negación fundamental de negar el matrimonio de un progenitor con
sus hijas es lógica por razones de parentesco, y por ello se las separa. La
consanguinidad típica de las hordas todavía prevalece en la gens, pero
la negación de un matrimonio entre hermanos se basa en lógicas razones. Si la gens
hubiera cortado de principio con esta tendencia, es seguro que no se hubiese
implantado en su totalidad. Los iroqueses mantienen aun la regla de negar el
matrimonio en la gens.
4. derecho mutuo de herencia de los
bienes de miembros fallecidos. En la barbarie eran
escasos los bienes que dejaba el finado, pero mediante las posesiones material
de este amamantaban se notaba de lejos la necesidad de crear un regla para
estas eventualidades. En los iroqueses los bienes del difunto pasaban a
posesión de los parientes mas serranos dentro de la gens, esto quiere
decir, entre sus hermanos y hermanas propias, o sus tíos maternos, si era
varón, en cambio si era mujer, heredaban sus hijas y hermanas, quedando
excluidos los varones. Esta forma de que los parientes cercanos hereden es la
semilla de la herencia agnatica, todo esto significa que los bienes se quedaban
dentro de la gens. Los hijos varones no heredaban nada de su padre ya
que eran de gens distintas, tampoco los esposos se heredaban entre si.
Todo esto lleva a una mayor autonomía de la gens.
5. obligaciones reciprocaras de ayuda,
defensa y desagravio de ofensas. En las sociedades basadas en gens,
el individuo recarga toda sus seguridad en ellas. Entro los iroqueses era
regular el vengar la muerte de un pariente. Sin embargo se buscaba una forma de
arreglo entre la gen del matador y la de la víctima, ambas realizan un concejo
por separado, don de la gens del matador por lo general, repudian el
echo e imponen castigos que son en forma de pesa a los parientes del muerto en
regalos muy valiosos, tomando en cuenta los factores atenuantes , generalmente
llagando a un acuerdo. pero si los parientes son muy implacables, su gens
designan a uno o dos vengadores, que tienen la obligación de buscar al
perpetrador hasta el fin y matarlo en el acto. En caso de que el matador fuese
acabado antes del procesos la gens de la nueva víctima no tenia derecho
a reclamo ya que se había pagado vida con vida. De esta forma se establecía un
principio de camaradería y protección entre los miembros de la gens
6. el derecho a adjudicar nombres a sus
miembros. En los iroqueses no existía la costumbre de nombrar a la persona
con un nombre que los distinga de en otro los individuos como pariente de..,
pero si se acostumbra asignar a cada individuo una característica de nombre que
identifique a la gens[10], como
también a otros pueblos que comparten con los iroqueses el sistema de la gens.
Se hallaban en usos dos clases de nombres, una para niños y niñas y
otro para la vida adulta, por ejemplo entre los séneca,
el cambio de nombre se daba con gran solemnidad. A los dieciséis años o
dieciocho el chamen quitaba el nombre de niño o niña, y le otorgaba otro de
adulto, y en el siguiente concejo se publicaba el nuevo nombre, por lo que si
era varón ya podía cumplir con las funciones de masculinidad.
7. el concejo de la gens. El concejo era el principal
modo de gobierno de la comunidad, ya que este decidía el futuro de la
tribu o fratria. El concejo de jefes era la autoridad máxima dentro de los
iroqueses, y el concejo de la gens era altamente democrático, donde cada
individuo hombre o mujer tenia voz y voto para decidir los asuntos de la gens.
Podía nombrar y deponer chamanes.
En la gens todos los hombres eran libres, y se comprometían a
guardador la libertad de los otros, donde ni los jefes o chamanes eran
superiores a los demás, ligados por lazos de parentesco. La libertad,
fraternidad e igualada eran preceptos cardinales de la gens, esto era
posible ya que la gens era un órganos de deliberación de gobierno ademas
de ser la base del sistema social. Esto hace un sentimiento de
interdependencia, donde el individuo no puede realizar ningún logra mayor sin
la gens.
8. ceremonias religiosas de la gens. Las
ceremonias entre los iroqueses, no marcaba una gran impresión en el sentir de
los individuos, ya que ellas eran propias de la gens, pero de ahí
partieron la religiosidad politeísta que tenían, sus principales fiestas son
seis, (Arce, Siembra, Bayas, Choclo, Cosecha y año nuevo). Cada gens
nombraba a unos “custodios de la fe”[11], que eran
los encargados de realizar las festividades, testimoniando la fidelidad de cada
una. Fijaban los días de las fisgas, haciendo los preparativos junto al chamen,
no existiendo director general distinto. La mujer “custodia de Fe”, se
encargaba de la realización del banquete que seria servido luego de la
ceremonia. Estos ritos eran para invocar al gran Espíritu, y a los espíritus
menores, para que continúen sus bendiciones de vida.
9. cementerio común. Los iroqueses dejaban a los muertos en andamios, hasta que se
consumieran sus carnes, para luego recoger los huesos y colocarlos en barricas de corteza, a menudo
depositando en la casa donde habito el muerto. También se los enterraba en la
propia gens, aunque, si era posible se lo enterraba en un cementerio
común, donde se procedía a enterrarlos sin distensión ,pero bajo un claro
influjo de la gens.
10.
el
derecho de adopción de extraños en la gens.
La adopción de miembros a la gens se hacia rara vez, por lo general para
salvarlos de la inminente desaparición, como el caso de la gens Gavilán
de los séneca que por mutuo
acuerdo adopto a un gran numero de individuos de la gens Lobo[12]. Lo que
significa que se la adopción es un acto que queda al libre albedrío de la gens.
En los iroqueses la adopción se realizaba frente a un concejo, que
lo convertía prácticamente en un rito religioso. Por ejemplo “Luego de que
el pueblo se hubiese reunido en la casa del concejo, uno de los jefes de
dirigía a la asamblea, dando cuenta de la persona, la razón de su adopción, el
nombre de y gens del adoptivo, y el
nombre conferido del novicio. Entonces los jefes tomaban aquel de los brazos y
los paseaban de ida y vuelta por la sala del concejo, cantando el canto de
adopción, a este respondía la Asambleas con un coro musical al fin de cada
verso. El paseo continuaba hasta tanto hubiese terminado los versos. [...].”[13]
BIBLIOGRAFÍA
La Sociedad Primitiva,
Lewis H. Morgan; Ediciones Quinto Sol; segunda edición, México D.F. 1986. pg
141
La Sociedad Primitiva,
Lewis H. Morgan; tr: Luis María Torres, Roberto Raufet, Dr. Ramón E. Velázquez
y María Angélica Costa; Editorial Lautaro; 1946
Antropología y Experiencia Humana,
Adamson Hoebel - Tomas Weber, tr Margarita Costas; Editorial OMEGA; 1985
La Etnología y
sus métodos, Antropología Americana Volumen 22; 1935
Desarrollo de las Teorías Antropológicas,
Marvin Harris, MacGrau Hill
1
[1] La Sociedad Primitiva, Lewis H. Morgan; tr: Luis María Torres, Roberto Raufet, Dr.
Ramón E. Velázquez y María Angélica Costa; Editorial Lautaro; 1946. pg 126
2
[2] Lewis H. Morgan divide al
desarrollo histórico de las culturas en Salvajismo barbarie y civilización: La
Sociedad Primitiva, Lewis H. Morgan; Ediciones Quinto Sol; segunda edición,
México D.F. 1986. pg 37
4
[4] Antropología y
Experiencia Humana, Adamson
Hoebel - Tomas Weber, tr Margarita Costas; Editorial OMEGA; 1985 pg 227
5
[5] Traducción al francés por
M. L. En L. H. Morgan (H. B. Lloyd’s ed.), League of tehe Ho-dé-no-sau-nee
or Iroquois, vol 2, apéndice B, pg, 209-291.
7
[7] A. D. Coult y R. W.
Habenstein, Cross Tabulations of Murdock’s World Ethnographic Sample,
pg. 512
8
[8] La Sociedad Primitiva, Lewis H. Morgan; Ediciones Quinto Sol; segunda edición, México
D.F. 1986. pg 132
1
[9] La Sociedad Primitiva, Lewis H. Morgan; Ediciones Quinto Sol; segunda edición, México
D.F. 1986. pg 135
9
[10] Una de las doce gentes de
los homahas es Lä-ra-da, el Milano, que cuenta con los siguientes nombres
10
11
Nombre de varones
12
13
14
Nombre de mujeres
15
16
[11] Los custodios de la fe
eran mas o menos el mismo numero que los jefes, y eran escogidos por los sabios
y las matronas de cada gens. Despues de sus designación se les investía
en un concejo de tribu, bajos ceremonia adecuada. Se les quitaba sus nombres
confirendoles otros acordes a esta clase. Se nombraban a hombres y mujeres en
numero mas o menos igual. Eran los censores públicos con facultad de denunciar
los delitos de las personas. El cargo no se podía rechazar, pero luego de un
tiempo se podía renunciar dejando el nuevo nombre y retomando el antiguo.
17
[12] La Sociedad Primitiva, Lewis H. Morgan; Ediciones Quinto Sol; segunda edición, México
D.F. 1986. pg 141
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